Honrando Nuestro Templo

por Francia González

En el pasado artículo dedicado a las mujeres, hice mención acerca de lo importante que es implantar la sensualidad en lo cotidiano. Es una costumbre que hemos olvidado ya que priorizamos otras actividades. Es necesario dedicar tiempo a tu persona, dedicar tiempo a la sensualidad y aprender a conocer todas las sensaciones que se generan en todo tu ser. El tratarte bien, cuidarte y consentirte involucra a tu cuerpo e involucra todo el ámbito emocional, mental, psíquico, psicológico y energético que posees.

Para disfrutar de una sexualidad sana debes trabajar en muchos aspectos de ti y como resultado a tu apertura y a tu buena actitud obtendrás el regalo de convertirte en una mujer muy sana y multiorgásmica. Ya comenzaste a hablarte bonito, a tratarte con cariño y respeto y esa es una parte fundamental. Debes aprender también a escucharte, a comunicarte con tu cuerpo y con tu mente, debes desarrollar la observación de cuanto te sucede y comenzar una comunión con tu propio ser.

Meditar nos ayuda a conectarnos con nuestra mente y con nuestras experiencias ya registradas; respirar nos ayuda a conectarnos con la mente y con el cuerpo en niveles muy profundos hasta llegar a la conciencia; el manejo de la energía también es algo muy importante para evitar bloqueos de cualquier índole y permitir el flujo de la vida.

Como puedes ver, es necesario desarrollar y practicar todas las técnicas e integrarlas en una misma intención para lograr grandes resultados. Para disfrutar realmente de tu placer y convertirte en multiorgásmica es indispensable tener una buena actitud mental y emocional, y además, conocer tu anatomía a la perfección, sentir tu cuerpo y experimentarlo.

Pero el hecho de tratar de conocer más íntimamente el cuerpo a muchas mujeres les causa vergüenza, o simplemente sin saber por qué, se genera en ellas un sentimiento de resistencia. La razón es sencilla: la mayoría de las mujeres están fuertemente influidas por las actitudes respecto a la sexualidad que encontraron siendo niñas. La comodidad o incomodidad que sentían los adultos que las rodeaban con respecto a su propio placer corporal por lo general enviaban mensajes muy claros respecto al valor y deseabilidad de la sexualidad.

Te pregunto: ¿Cómo se trataba el tema de la sexualidad en tu relación de comunicación con tus padres?

Además de proporcionar modelos de sexualidad en una relación de comunicación, los padres tienen diversas actitudes respecto al potencial sensual y sexual de sus hijos; por lo general ese tema nunca se trata abiertamente y siempre lleva un toque de secreto.

Reflexiona sobre el contacto físico en tu familia. ¿Había muchos abrazos joviales o muy poco contacto? ¿Experimentaste el contacto como afecto al que dabas la bienvenida, o era algo incómodo?

Además de la familia, las actitudes culturales más extendidas respecto a la sexualidad también tienen una profunda influencia en nosotros. Nuestra sexualidad actual surge de nuestra historia sexual personal, las situaciones y experiencias que nos parecían permisibles mientras crecíamos. Cuántas cosas imaginaste cuando eras más joven, en la adolescencia por ejemplo, cuántos deseos tuviste que esconder, aún cuando solo eran fantasías tuyas, por no estar permitidas o tal vez por no tener información o comunicación suficiente.

Debes explorar y echar un vistazo atrás a tu propia historia personal para descubrir, como diría Mantak Chia (experto sexólogo), tu propia huella dactilar erótica, que es la que te ha llevado hasta este punto ahora. Haz memoria y ahora ya como mujer adulta responde si realmente te das la oportunidad de poner rienda suelta a tus deseos, hazte la pregunta si algunas situaciones de tu pasado nutren tus experiencias actuales y la manera en la que te relacionas con tu entorno.

Sacudiéndote los tabúes y explorando tu erotismo te estás abriendo a tu intimidad. Nuestras historias sexuales reales o fantasiosas pueden ser un gran recurso erótico, pero la mayoría de las mujeres tienen recuerdos incómodos e incluso dolorosos de su pasado sexual, los cuales pueden interferir en su satisfacción presente. La exploración y comprensión de tu pasado quitará poder a esos recuerdos negativos si es que los tienes. Cuanto más capaz seas de dirigir la luz de tu actual comprensión madura hacia las sombras del pasado, más podrás disfrutar de la sexualidad en esta etapa de tu vida.

Compartiré contigo un ejercicio muy sencillo que consiste en contestar ciertas preguntas que te harán reflexionar acerca de tu sexualidad. Solo tienes que contestarlas con naturalidad y anotar tus repuestas en un cuaderno, como si fuera tu querido diario. Nadie tiene porqué verlo, esta información es solo tuya; a esta fase yo le llamo la bitácora, en donde lo importante es el registro de las experiencias, ya que además de bajar la velocidad del pensamiento, te permitirán ver la situación desde otra perspectiva, como testigo y desde afuera, así la comprensión de tus patrones será mucho más sencilla cuando lo vuelvas a leer con tranquilidad.

Siendo ya una mujer:

1. ¿Qué recuerdos en tu vida tienes de momentos de más deseo o de más placer?
2. ¿Qué lugares, qué circunstancias o qué compañeros te han excitado más?
3. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian específicamente esos momentos de lo que vives actualmente?

Cuando eras una niña:

1. ¿Qué actitudes hacia la sexualidad y hacia el cuerpo eran la constante en tu familia, qué se comentaba, qué se permitía saber y cuál era el enfoque de las cosas?
2. ¿Cómo fue tu primer contacto con tu sexualidad? ¿La experiencia la tuviste sola o con alguien?
3. ¿Cómo han influido esas experiencias en la visión actual de tu cuerpo y en tu sexualidad?

Y ahora en este presente contesta:

1. En tu vida actual, ¿qué cosas aumentan o disminuyen tu deseo?
2. Si pudieras diseñar la situación erótica perfecta, ¿cómo sería? (No limites tu imaginación en esta parte del ejercicio. Tu vida de fantasía no tiene porqué tener relación alguna con tu vida actual.)

Una vez contestadas estas preguntas, lee tus respuestas con actitud abierta a conocer más acerca de ti misma y con toda conciencia empieza a amar tu cuerpo.

AMANDO TU CUERPO

EMPIEZA DESDE ARRIBA: empieza desde lo alto de tu cabeza y ve descendiendo, percibe la forma artística de tu cuerpo. Date cuenta del color y textura de tu cabello, del color de tus ojos y de la forma de tu cara. Nota la suavidad de tus labios. Observa tus orejas y cómo tu cuello se prolonga hacia abajo, hacia los hombros; observa la longitud de tus brazos y tus hermosas manos que hacen tantas cosas para ti. Ve recorriendo poco a poco cada parte de ti, párate desnuda frente a un gran espejo y obsérvate toda detenidamente.

NO CRITIQUES TU CUERPO: cuando tengas un pensamiento negativo resignifica lo que acabas de pensar, tómate unos momentos para apreciar verbalmente esa parte de tu cuerpo criticada y enaltece su función.

APRECIA CADA PARTE DE TI: encuentra algo amable qué decir a cada parte de tu cuerpo. A medida que desciendas visualmente, aprecia la forma particular de tus senos, las suaves curvas de tu vientre y de tus caderas, tu trasero, la redondez de tus muslos, la longitud de tus piernas, la estabilidad de tus pies. El cuerpo de cada mujer tiene una hermosura única. Puedes sentir deseo y ser deseada tal como eres.

Mientras te estés dedicando a desarrollar tu potencial orgásmico, procura tomarte unas vacaciones de las críticas corporales. Haz todo lo que puedas para no quejarte ni preocuparte por la apariencia de tu cuerpo. Por favor no lo compares con otros cuerpos… aquellos son aquellos... este es el tuyo.

Ten en cuenta y recuerda que a un cuerpo juzgado y criticado le es mucho más difícil sentir placer que a un cuerpo amado y apreciado. A medida que nos miramos y nos tocamos, entramos en el proceso de aceptarnos y amarnos.

Mírate… Tócate… Acaríciate… Apréciate… Valórate y Agradécete por existir…

Todo esto son las bases para disfrutar plenamente una sexualidad sin culpa ni prejuicios… ámate todos los días. Te daré tiempo de experimentar esta sensación; en un par de semanas te compartiré ejercicios más específicos para entrar en otra fase más técnica.

Mientras tanto mi deseo es que el espejo te regrese el más bello reflejo.


Visita el blog de Francia González en www.CentroAnunaya.com.

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      Hacer una pregunta 27.04.2010. 18:19