La Tercera Guerra Mundial

por SAT (Santiago Mariño):

Mucho se habla por estos días acerca de los recientes acontecimientos en Japón. No ha faltado quien ha etiquetado la situación como “apocalíptica”, y esta etiqueta ya ha trascendido a los medios de comunicación llegando prácticamente a todo el planeta. Y, a decir verdad, para quienes no estamos en Japón lo que vemos en televisión y fotografías sí pareciera ser realmente apocalíptico.

Sumémosle todo esto al hecho de estar tan cerca del famoso “final de los tiempos” de los Mayas, predicho para diciembre de 2012. Esta circunstancia aumenta el impacto de las noticias en nuestra mente.

En el primer boletín que enviamos este año (#149) comentamos algunas de las predicciones que la Maestra Lilananda había compartido con nosotros. Entre otros comentarios, en términos generales las predicciones podían resumirse en que este iba a ser un año “de remezón” en todo sentido: económico, político, geológico, social, etc. Pues bien, no completamos aún tres meses de 2011 y ya hemos visto cómo todas las estructuras planetarias están moviéndose y en algunos casos tambaleándose.

Recientemente, conversando de nuevo con la Maestra, ella compartió una visión al respecto. Las palabras que usó para referirse a la situación actual de mundo sonaron muy fuerte en mi cabeza. En sus palabras, “comenzó la Tercera Guerra Mundial”.

Ante semejante afirmación, mis preguntas no se hicieron esperar: “¿Y quién pelea contra quién?” “¿Van a usar armas nucleares?” “¿Cuánto va a durar?” etc., etc.

Para resumirles el cuento, esto es lo que está pasando. La Tercera Guerra Mundial comenzó en el medio oriente con las revueltas populares de Túnez y Egipto. Este fenómeno se ha extendido a varios países árabes siendo recientemente el caso más sonado el de Libia, a donde los americanos ya han enviado fuerza militar a estacionar frente a sus costas. Posteriormente llega el terremoto y tsunami en Japón, y además de toda la destrucción material y muerte de personas producto de esos eventos, nos vemos frente a la posibilidad de una emergencia nuclear por radiación.

Hizo también alguna mención de una parte de la teoría del caos, conocida como el efecto mariposa, que usa el ejemplo de que el aleteo de una mariposa aquí puede causar un terremoto en el otro lado del mundo, dando a entender que posiblemente el terremoto en Japón podría tener relación con la vivencia humana reciente en los países árabes.

Sin embargo, aunque todo esto es difícil de entender para la mente y son experiencias humanas fuertes, hay que admitir que en realidad esto no parece ser una guerra mundial, o al menos no como la imaginamos.

“Es que la Tercera Guerra Mundial no es una guerra de armas”, dijo ella.

No obstante, algo de armas habrá porque seguramente los americanos y sus aliados europeos se meterán a defender sus intereses de petróleo, y también podrá haber radiación por eventos como el de Fukushima, pero no será un conflicto bélico tal y como lo concebimos ni habrá radiación por bombas atómicas. “La Tercera Guerra Mundial es una guerra por el cambio, es una guerra de la gente”, concluyó.

Siendo colombiano y teniendo el fenómeno FARC todos los días en mi televisor, mi pregunta inmediata fue “¿Entonces habrá una revolución?” La respuesta es: No. Si en los países árabes la gente se está sublevando contra el status quo, no es porque estén “buscando la democracia” como algunos medios occidentales han interpretado, y muchísimo menos se trata de una revolución marxista, modelo que excluye cualquier tipo de libertad de pensamiento y que ya no corresponde con la consciencia planetaria actual. Lo que pasa en estos momentos en los países árabes es un reflejo de la necesidad de la humanidad completa.

La revolución de la gente, la revolución por el cambio, será el cimiento de la confrontación planetaria que veremos en estos próximos tiempos. Como todo deseo de cambio, la creencia primaria obvia en un principio implica tumbar todo lo que represente el pasado en lo externo, de ahí que la revuelta popular siempre ocurra en primera instancia contra los gobiernos; pero en el fondo, la necesidad del ser humano es la de un cambio interior, y allí llegará, pues la gente terminará dándose cuenta que el cambio real no llega solo por tumbar una estructura de poder y sustituirla por otra. Sin embargo, esto es parte necesaria del proceso de autodescubrimiento.

Al fin de cuentas, todo lo que hacemos, incluidas las revoluciones, lo hacemos porque queremos sentirnos bien.

Esa es la real revolución, esa es la verdadera guerra, la confrontación del ser humano contra sí mismo, o más bien contra quien cree que es, su mente, su ego, para que una vez descubierto el engaño pueda hallar su verdadera esencia.

Ese el verdadero cambio que el pueblo está pidiendo a gritos en las plazas públicas.

      Hacer una pregunta 17.03.2011. 15:47