La Observación del Momento como Catalizador del Sufrimiento

Por SAT (Santiago Mariño)

La necesidad que siente el ser humano por cambiar la realidad que no le gusta, es el punto doloroso de su existencia cotidiana. Esto se explica en la medida en que lo que nos molesta de las situaciones que no nos gustan no es la situación en sí, sino la expectativa acerca de “cómo me voy a sentir” una vez esté en medio de esa situación. Es un puro juego de la mente, pues implica salirse del presente proyectándose al futuro a través de una expectativa. Pero desde una óptica estrictamente lógica, no tendría sentido tener miedo a “sentirse mal” puesto que sentir el propio miedo YA ES “sentirse mal”.

Este es uno de tantos juegos ilusorios de la mente, que tiene un amplio repertorio para ofrecernos, e incluso muchas veces entramos en cualquiera de estos juegos simplemente sin darnos cuenta.

Una de las herramientas más utilizadas por terapeutas y coaches y que ofrecemos a nuestros clientes para manejar la angustia o el dolor, es la técnica de la observación. Esta técnica no es nada distinto a observar la sensación molesta que se tiene en el cuerpo cuando se está angustiado, con miedo, estresado, etc. La idea de la técnica es que una vez la sensación se observa, esta irá desvaneciéndose. Esto funciona en la medida en que la observación es algo que nos hace volver al momento presente, y puesto que el miedo o la angustia son relativos al futuro imaginario que parece muy malo, y se sienten gracias al “chip” que tenemos en nuestro ADN que hace que sintamos miedo ante la amenaza de peligro para la vida, al estar en el presente nuestro inconsciente “se da cuenta” que en este preciso instante “se está bien y no en peligro”. Así, la sensación de angustia que se observa, paulatinamente se desvanece.

Pero la observación tiene una trampita, y consiste en que esta debe hacerse con cero juicio o calificación. Hay que darse cuenta que en el momento en que se juzga o califica la sensación se está utilizando la mente, el sistema de creencias, y nos hemos salido del presente para ubicarnos dentro de nuestra biblioteca mental de referencias, o de lo contrario no podríamos calificar, pues toda calificación implica el utilizar un referente previo. La observación, por lo tanto, no puede incluir juicio o calificación, se trata simplemente de “dejar ser”. El Ser deja ser.

Para algunas personas este ejercicio resulta algo complicado, el observarse a sí mismos sin juzgarse, así que se emplea una variación de la misma técnica llamada la meta-observación. La meta-observación tiene la misma mecánica de la observación, pero la meta-observación se realiza como si uno “estuviera por fuera” de uno mismo y se observara como quien observa una escena en una película. El efecto es el mismo al final, se trata simplemente de liberarse temporalmente del revuelo emocional que se tiene para poder observar al mismo revuelo, y así la sensación corporal va desvaneciéndose también.

Démonos cuenta que todo este ejercicio es algo que sucede en el presente. Y tiene una implicación adicional bien importante. El estar en el presente y observar la sensación que se tiene implica abrazar la experiencia del momento. Abrazar la experiencia NO ES INTERPRETAR la experiencia, es solo VIVIRLA. El sufrimiento surge en el momento en que la experiencia se interpreta con el archivo mental de referencia, a lo que sigue la respectiva calificación y la consecuente sensación agradable o desagradable.

En la medida en que seamos conscientes que quien determina la realidad es la Consciencia No-Local -como la llama el Dr. Amit Goswami- que abarca todo lo que existe, y no nuestra limitada consciencia local -ego o cuerpo de deseos- comprenderemos que la experiencia del Ser es la experiencia del momento, no la interpretación de esta, y así estaremos en la recta final de salida del aprendizaje evolutivo a través del contraste de choque, o lo que todos conocemos simplemente como “sufrimiento”.



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      Hacer una pregunta 12.05.2011. 19:07