La Ley de Atracción y la Ley de Correspondencia (v2)

por: SAT

He notado recientemente cómo ha surgido una gran inquietud acerca de la Ley de Atracción, a raíz de la masificación de la película El Secreto. También he visto cada vez más frecuentemente que al pretender aplicar en lo práctico el control mental a que se refiere la película, muchas personas no obtienen ni ahora ni después el efecto que desean.

Creo yo que esto está pasando porque existe un total desconocimiento acerca de la Ley de Correspondencia.

Debemos recordar que existen muchas leyes del universo, pero estas están jerarquizadas. Incluso las siete leyes principales lo están, siendo en su orden de menor a mayor la ley de Naturaleza, la ley de Armonía, la ley de Correspondencia, la ley de Evolución, la ley de Polaridad, la ley de Manifestación (o Generación), y la Ley de Amor.

La forma como el hombre reconoce la existencia de las leyes, al menos en la primera parte de su programa evolutivo, es chocando contra ellas. Newton descubrió la ley de gravedad porque le cayó una fruta en la cabeza, según cuenta la historia. Así pues, el hombre “viola con permiso” las leyes, experimenta el efecto desagradable de haberlas violado, y si es lo suficientemente observador cae en cuenta de que eso que hizo y que produjo un efecto no deseado es extrapolable a otras acciones que pueden llevar a efectos similares; en otras palabras, que siguen un patrón, o sea que están sujetos a algún tipo de ley.

Para entender como funciona esto de la jerarquía, pondré un ejemplo sencillo. La primera ley, la ley de Naturaleza, es violada permanentemente por nosotros al dañar el planeta, contaminar, intoxicar nuestros cuerpos con alimentos químicos, etc. Es un hecho que violamos la ley y experimentamos los efectos de esta violación en el calentamiento global, en el aire sucio que respiramos, en las enfermedades, etc. Ahora bien, por qué se nos permite violar la ley? Simple, porque así reconocemos que existe. Y qué es lo que “da permiso” para que la violemos? Pues una ley superior.

En este caso me refiero a la ley de Evolución, que determina el programa que como seres humanos debemos vivir para realizar la comprensión necesaria en un determinado momento del proceso. Sería como el “pensum académico”, que define qué y cómo debemos ver en un determinado curso para pasar al siguiente. Las “materias” cada una de por sí, serían la ley de Correspondencia.

Se entiende entonces que se permite violar la ley de Naturaleza porque Corresponde a un proceso de aprendizaje, determinado por el programa Evolutivo.

Dentro de todo esto, la ley de Atracción es, según se entiende, lo mismo que la Ley de Manifestación o Generación. Se trata de una Ley Superior, a cuyo manejo no se tiene acceso a menos que ya se viva dentro de y sin violar las leyes inferiores (naturaleza, armonía, correspondencia) que son las que determinan la experiencia humana para nosotros en este momento. Esto explica el limitado alcance que tiene para nosotros la ley de Atracción. En otras palabras, no importa qué tan eficientes resultemos en manejar nuestro pensamiento y en fijar una nueva idea como foco, pues si esa nueva idea no es Correspondiente con el momento evolutivo en que estamos, simplemente no se manifestará en la realidad tridimensional.

El desconocimiento de la ley no exime de sus efectos. Antes de comprender la existencia de la ley de gravedad física las frutas también se caían de los árboles.

Ahora bien, no olvidemos que de todas formas si una determinada información llega a nuestra mente es porque nos hemos hecho correspondientes con dicha información. Esto es, que por algo sería que llegó a nuestra vida en este momento la película El Secreto.

En un artículo anterior (Co-creación, sí pero...) dí el ejemplo de la persona pobre económicamente que permanentemente tenía en mente la idea de hacer dinero, pero que en la práctica este no se hacía manifiesto. También mencioné que hay que hallar el pensamiento “de fondo” que determina nuestro miedo y que es el que realmente está en foco. Pues bien, ahí está la clave de la Correspondencia.

¿Quieres saber qué te corresponde hacer ahora? Mira tus miedos, ahí está tu respuesta.

Los seres humanos tenemos un programa evolutivo. Dice la Maestra Lilananda que este programa está impreso en nuestro código genético, en nuestro ADN, desde que nacemos.

Si de “cambiar mi realidad” se trata, en mi vida personal he podido observar más eficiencia al aplicar métodos relacionados con cambio en actitud que con la ley de atracción. Es decir, que ante una realidad presente no placentera, resulta más eficiente asumir una actitud de aceptación (ojo, no es resignación, insisto), que la fijación de una nueva idea a nivel mental para lograr que esa realidad cambie, o dicho en palabras mejores, que esa experiencia termine.

Observa que esta actitud está mejor relacionada con “aceptar y respetar la existencia de la ley”, que con satisfacer el deseo de generar algo.

Para esto sí ha servido la película El Secreto, para ayudar a generar en quien la ve, una actitud nueva hacia su vida (hacia su programa genético) en la que deja de verse como una víctima y de alguna manera comprende que existe algún orden, razón y sentido.

El programa genético nuestro está determinado desde el momento en que nacemos. No significa que estemos “predestinados”, pues en un determinado momento de nuestra evolución sí estamos en capacidad de crear una nueva realidad, solamente que esta capacidad está determinada por nuestra Correspondencia. Podremos generar una nueva realidad siempre y cuando primero vivamos acorde y aceptemos nuestra Correspondencia, o sea siempre y cuando esa acción sea lo que debemos hacer en el aquí y ahora de acuerdo con nuestro programa de evolución.

Gerardo Schmedling decía que la mejor forma de saber si algo era correspondiente con nosotros era pidiendo o intentando hacerlo. Si se daba era porque sí, si no se daba era porque no. Lógica simple, pero lógica exacta. La vida es así, simple, la mente es la que la complica.

Por eso a algunas personas les sale mejor la aplicación de la ley de atracción que a otras, porque las correspondencias para cada uno son diferentes.

Viene ahora la pregunta: ¿Y cómo me hago correspondiente con la capacidad de generar?

Eso es información para cada quien, pues las experiencias individuales son correspondencias individuales, pero lo que sí es un hecho general, es que mientras no se acepte el programa evolutivo personal, y mientras haya choque mental contra la realidad que se vive, por más desagradable que esta sea, está más lejana la capacidad de generar una nueva realidad.

Debemos comprender hasta los tuétanos que nada de que lo sucede en nuestra vida carece de sentido, así la mente no sea capaz de verlo en el momento por estar obnubilada por la emocionalidad. El universo no se pone a hacerle perder el tiempo a sus seres en evolución.

Si estás pasando por un momento de dificultad, acéptalo. Insisto, no es resignarse, es aceptar. Entiende que ese momento difícil tiene algo para ti que debes aprender y aprovechar. La vida no es buena ni mala, la vida es neutra, y por esa misma razón es que no distingue entre el placer y el displacer a la hora de generar una experiencia para ser vivida. Lo que importa solamente es que la lección se comprenda.

Nuestra actitud, sin embargo, sí puede ser determinante a la hora de vivir una experiencia como placentera o displacentera. La lección se puede aprender con dolor o sin dolor, dependiendo de la actitud que asumamos frente a la experiencia de aprendizaje.

En la misma medida, vemos entonces que no existe el premio ni el castigo, y que estos solo son apreciaciones mentales.

Para terminar, quiero resumir lo dicho hasta ahora así: La Ley de Atracción no funciona a menos que lo que se busque con su aplicación sea Correspondiente con el programa evolutivo personal. Para mejorar la Correspondencia con la capacidad creadora de una nueva realidad, es necesario aceptar, asumir, agradecer, y actuar en consecuencia con nuestra realidad presente.


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      Hacer una pregunta 12.10.2007. 11:32