﻿<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"><channel><title>De2Haz1 : Para tu crecimiento</title><description>De2Haz1 : Para tu crecimiento</description><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/</link><copyright>Copyright De2Haz1 : Para tu crecimiento</copyright><generator>sNews</generator><item><title>La ignorancia es la noche...</title><description>"La ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna y sin estrellas."

Confucio
</description><pubDate>Mon, 06 Feb 2012 19:14:21 +0000</pubDate><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/la-frase-de-la-semana-2012/la-ignorancia-es-la-noche/</link><guid>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/la-frase-de-la-semana-2012/la-ignorancia-es-la-noche/</guid></item><item><title>Muy débil es la razón si...</title><description>"Muy débil es la razón si no llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan."

Blaise Pascal
</description><pubDate>Mon, 30 Jan 2012 11:54:53 +0000</pubDate><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/la-frase-de-la-semana-2012/muy-dbil-es-la-razn-si/</link><guid>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/la-frase-de-la-semana-2012/muy-dbil-es-la-razn-si/</guid></item><item><title>Cap. 4 - La Granja Vacía... pero no tanto</title><description>4. LA GRANJA VACÍA... PERO NO TANTO
Al entrar en la granja observó que ésta solo contaba con una pequeña habitación rebosante de luz y tranquilidad, algo bastante sorprendente, pues al mirar desde el exterior a través de la ventana, solo vio oscuridad. Se dejó invadir por el olor a café, recordó que no había tomado uno desde que abandonara su jardín, así que se sirvió una buena taza y se sentó a descansar y disfrutar del momento. Al relajarse en tan cómodo lugar, se quedó dormido al instante.
Despertó al día siguiente, abrió la puerta y al salir al pequeño cobertizo pudo ver cómo la lluvia seguía cayendo sin cesar. Tanto había llovido que lo único visible desde la puerta era agua, donde antes hubo un camino ahora se extendía un mar inmenso.
Perplejo por la situación, volvió dentro de la casa para poder conversar con su nuevo compañero.
-¡Creo que estamos atrapados aquí!-dijo
-Esta casa es una parte del camino, y más que eso es una estación de descanso para los viajeros- respondió el TÚ mientras preparaba un fantástico desayuno. 
-Pero yo no quiero descansar, quiero seguir caminando para llegar cuanto antes a la ciudad- volvió a decir enojado.
-Será mejor que aprendas cuanto antes que a veces para poder avanzar en la vida es absolutamente necesario dejar de caminar. 
-¡Eso es imposible! ¡Si no sentimos que caminamos no podemos hacerlo! Caminar y avanzar es lo mismo- sentenció el YO dando un golpe en la mesa. 
-Podemos caminar y avanzar sin aprender nada en el camino. También podemos aprender mientras descansamos, que dicho sea de paso es algo muy agradable y que muchos se niegan a hacer - argumentó el TÚ mientras se recostaba en su silla, apoyaba sus pies sobre la mesa y disfrutaba de su magnífico desayuno, dejando a su compañero rumiando sus agravios. 
Tremendamente irritado, el YO se retiró al otro extremo de la habitación, era incapaz de entender porqué debía estar encerrado en una nueva cárcel en la cual era consciente que no quería volver a estar. Horas después decidió acercarse a su compañero para conversar.
-Pensé que nosotros no nos enfadaríamos, que podríamos entendernos siempre- empezó diciendo. 
-Los enfados con nosotros mismo nos permiten ver otras formas de actuar- dijo. 
-Pero no quiero estar enfadado, no me siento bien así…
-Eso ocurre cuando nos quedamos estancados en el enfado sin querer ver más allá, nos enfadamos porque queremos tener razón por encima de cualquier cosa y porque no nos permitimos ponernos en el lugar del otro. Con cada enfado que encuentres, tendrás dos opciones: seguir enfadado o aprender a ver la situación de otra forma- le dijo el TÚ con una sonrisa llena de cariño. 
-Pues sigo enfadado.-volvió a decir. 
-Tendrás entonces que compartir las causas de tu enfado conmigo para poder ayudarte, eso para empezar. 
-No quiero parar, no quiero estar encerrado aquí, quiero llegar a la ciudad cuanto antes. -soltó el YO de carretilla sintiendo en ese momento como un gran peso se eliminaba de sí mismo, dejando escapar un gran suspiro al terminar. 
-Y esa es la causa por la cual estamos en la granja y por la que no deja de llover- determinó el TÚ para sorpresa del otro. 
-¡Estamos encerrados en una granja vacía! ¿A eso lo llamas avanzar? 
-Solo estamos aquí para que integres algunas de las lecciones que has aprendido en el bosque de la búsqueda. Te recuerdo que durante muchos años tu gran necesidad ha sido llegar y no caminar. 
Tras las palabras de su compañero, nuestro querido amigo decidió guardar silencio, le acababan de dar un golpe bajo, además lo había recibido de alguien que sabía no podía deshacerse. Así mismo las palabras le trajeron recuerdos de su camino en el bosque, percatándose que quería correr sin disfrutar del camino. De nuevo su enfado iba en aumento, pues se sentía ridículo de no haberse dado cuenta que el estar en la granja era el lugar exacto donde debía estar. Por ello salió al porche y se sentó a mirar el mar en que se había convertido el camino de acceso, su compañero le siguió y se sentó junto a él para hacerle compañía. 
-No debes culparte por querer seguir corriendo, acabas de dar otro paso importante. 
-Pues lo único que veo es a la Tristeza viniendo hacia nosotros en aquella barca.-respondió algo abatido. 
-Has sido consciente que quieres seguir corriendo, eres consciente de las cosas que te pierdes por hacerlo y aceptas que es aquí donde tienes que estar. Además es hora que entiendas que la Tristeza no es una enemiga. 
-Ya me hizo demasiado daño en mi jardín, no quiero tenerla cerca- argumento el YO con lágrimas en los ojos. 
-Ella no te hizo ningún daño, recuerda que fuiste tú quien la invitó a entrar y quien no la dejó salir. Debes aprender que es un sentimiento y que como tal forma parte del SER. 
Mientras conversaban, la Tristeza había atracado su pequeña barca en lo que antes fue una escalera y ahora era un embarcadero. Sin más, bajó de su barca y se sentó cerca del YO no sin antes ser recibida con un gran abrazo por el TÚ. Tras unos minutos en el mayor de los silencios, el YO decidió hablar.
-No entiendo por qué ha venido, no quiero que esté aquí, y además no entiendo por qué no habla. 
El TÚ comenzó a reír tan ruidosamente que provocó un enorme susto y disgusto a su amigo.
-¡Encima, ahora tampoco entiendo el porqué de esa risa! 
-La Tristeza no habla, es el único sentimiento que no lo hace.- y siguió riendo sin poder parar durante varios minutos. 
-No sé el porqué te tengo tanta paciencia…
-Dame unos segundos que me calme para poder seguir conversando…-soltó entre risas mientras se calmaba- Como te decía, ella es el único sentimiento que no habla y, ¿sabes porque?-preguntó el TÚ. 
-¡Pues no!-exclamó 
-Porque cuando está cerca somos capaces de grandes cosas. Con su ayuda el enamorado escribe los mejores poemas, con su ayuda permitimos que los demás vean qué sentimos, su sola presencia nos hace darnos cuenta de las cosas que no queremos y nos permite vislumbrar con más facilidad las que sí. Siempre aparece cuando estamos estancados para empujarnos al movimiento. El problema aparece cuando decidimos no dejarla marchar, cuando la retenemos para no ver otros sentimientos. Estar triste es una opción, ser feliz una decisión. En cualquiera de los dos casos, la elección siempre depende de uno mismo. 
Esta perspectiva de la Tristeza era nueva para el YO y como otras veces, al principio se sintió perdido. Dentro de su perdición entendió que sería conveniente descansar en la granja vacía, aunque en cierta medida solo estuvo vacía al llegar.
Ya tenían una primera y silenciosa visita, así que comenzó a preguntarse si vendrían más.</description><pubDate>Wed, 25 Jan 2012 12:39:01 +0000</pubDate><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/cap-4-la-granja-vaca-pero-no-tanto/</link><guid>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/cap-4-la-granja-vaca-pero-no-tanto/</guid></item><item><title>No existe ningún problema que...</title><description>"No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don. Buscas los problemas porque necesitas sus dones."

Richard Bach
</description><pubDate>Mon, 16 Jan 2012 10:08:09 +0000</pubDate><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/la-frase-de-la-semana-2012/no-existe-ningn-problema-que/</link><guid>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/la-frase-de-la-semana-2012/no-existe-ningn-problema-que/</guid></item><item><title>Cap. 3 - La Otra Mitad del Yo</title><description>3. LA OTRA MITAD DEL YO
Despertó en un brillante día, buscó unas frutas para calmar el hambre
y se dirigió al río para tomar un poco de agua. En el reflejo del agua estaba
la Realidad que le devolvía una imagen nueva llena de vida y bienestar,
reconociendo en la imagen al mejor de sus compañeros.
Empezó el día llorando de felicidad y caminando con soltura, tras
unos minutos de camino, diviso a lo lejos algo que lo dejó atónito, una
figura descansaba bajo un enorme olivo. Hacia ella se dirigió sin más.
-Hola- dijo jovialmente.
-¡Por fin has llegado, llevo esperándote una eternidad!, hasta creí que no
vendrías…-respondió éste por saludo.
-No entiendo porque me dices eso, no te conozco. ¿Cómo te llamas?
-Soy TÚ.
-Tú no puedes ser YO pues yo soy yo- respondió contrariado.
-Tú eres yo, y yo soy tú. Lo entenderás si me miras a los ojos.
Al hacerlo el YO entendió lo que el TÚ quería decir con su juego de
palabras. Reconoció al instante la misma cara que había visto reflejada en
la superficie del río.
Se tomaron de la mano y comenzaron un nuevo camino juntos
compartiendo una única sonrisa. A lo lejos en el camino vieron a la
Felicidad que les saludaba con cariño.
Durante muchos kilómetros ambos solo caminaron, se miraron y se
reconocieron cada vez más, sintiéndose en tan poco tiempo tan unidos que
el YO supo que nunca podría separarse del TÚ.
-¿No estás enfadado conmigo?- preguntó el YO.
-No- fue la respuesta.
-Pues yo si estaría enfadado con alguien que no me ha querido en tanto
tiempo- dijo con pesar en su voz.
-Durante la espera he aprendido que cada uno llegamos cuando tenemos
que llegar. No puedo estar enfadado pues nunca he estado solo y nunca he
necesitado de los demás para estar acompañado. Siempre he caminado
junto a ti.
-Me recuerdas mucho a la Felicidad, me dices unas cosas que no termino
de entender. Si estabas a mi lado, ¿Por qué no podía verte o sentirte?

-Esa es una pregunta que tiene una respuesta sencilla: cuando llenas tu
interior de todo aquello que recoges de fuera, es bastante complicado ver lo
que hay dentro de ti- respondió soltando una sonora carcajada.
-Lo siento pero sigo sin entenderte, ¿me estás diciendo que no debo coger
nada de fuera?- volvió a preguntar creyendo que esta pregunta sería más
complicada de responder.
-No, no, no. Te digo que primero uno debe saber que tiene dentro. Cuando
uno hace esto, ve y valora su interior, y todo lo que adquirimos desde fuera
viene a adornar nuestro gran muro interno- argumentó con mayor seriedad.
-Si antes no lo entendí, ahora lo hago menos…
-Todo lo que necesitas en la vida para poder ser, lo llevas dentro. Allí has
encontrado a tus nuevos amigos, y cuando has vuelto a mirar me has
encontrado a mí.
El YO reflexionó en silencio encontrando más sentido a las palabras
del TÚ y sintiéndose cada vez mejor. Al levantar la cabeza se sorprendió al
ver la Felicidad un poco más cerca de ambos.
-¿Serás capaz de perdonarme algún día?- dijo con lágrimas en los ojos.
-No tengo nada que perdonar, pues lo único que he hecho es dejarte venir.
Pero lo que no puedo perdonar son tus lágrimas de autocompasión pues
ellas excavan el camino del sufrimiento. Has mirado dentro de ti y has visto
que tu jardín no era tal, has buscado dentro de ti para tomar la decisión de
seguir a la Realidad, la Verdad, la Ilusión, el Coraje, has encontrado dentro
la fuerza para derruir una parte del muro y dar un abrazo a la Felicidad, has
caminado en la noche más oscura enfrentándote al Miedo que sembraba tu
camino de Dudas para hacerte caer, has escogido en un cruce un camino sin
saber donde te llevaría. Cuando ha llegado el momento nos hemos
encontrado porque te has atrevido a hacer lo que nunca hacías, mirar
dentro.
Mientras oía estás palabras siguieron caminando y para sorpresa del
YO, estaban justo al lado de la Felicidad que los saludó tan feliz como
siempre.
-Hola chicos, cuando me alegro veros cerca de mí y cerca de vosotros
mismos- dijo ésta con una deslumbrante sonrisa. -Como ves mi querido
YO, cuando uno comienza a caminar no solo es capaz de verme siempre en
el camino, sino que es capaz de alcanzarme y caminar junto a mí durante
largos periodos de tiempos. Aprenderás con paciencia que es
imprescindible el TÚ para mantener mi ritmo, e incluso con él al lado habrá
veces en la cuales no me verás ni de lejos. Es ahí donde tendrás que buscar
en tu interior para encontrar las causas. Ya estas preparado para un paso
más.
-¿Cómo, aun no ha terminado todo esto?- preguntó mas resignado que
asustado.

-¡Acabas de empezar el camino!- respondió la Felicidad mientras reía
estrepitosamente acompañada por el TÚ- Si miras un poco más allá, verás
que el bosque termina.
-¿Y qué hay después?
-La Gran Ciudad- dijo mientras desaparecía.
La situación de poder dejar el bosque para entrar en la ciudad animó
al YO a seguir con un poco más de velocidad que en los últimos días, pues
como suele pasarnos a todos y aunque creamos que hemos aprendido la
lección, nos olvidamos de disfrutar del camino para solo fijarnos en la
meta. Ante él aparecieron los primeros caminos asfaltados por los cuales
siguió a gran velocidad hasta percatarse de su cansancio, teniendo por ello
que sentarse para poder tomar un poco de aire.
-No entiendo porque avanzamos tan despacio, por más que corremos
parece que estamos en el mismo sitio- dijo en YO casi agotado.
-Nadie te obliga a correr, ni nadie te lo ha pedido, has empezado a hacerlo
tú solo, sin más- respondió el TÚ.
-Es que quiero llegar para saber qué hay allí.
-¿Te has parado ha pensar que quizás no avanzas porque no ha llegado el
momento de llegar?
-Pero si la Felicidad me ha dicho que debo llegar a la ciudad, ¿como es
posible que me digas esto ahora?- respondió de mal humor.
-Creo que debes aprender primero a escuchar a los demás. Te ha dicho que
acabas de empezar un nuevo camino y, ¿para que están los caminos?-
sentenció con seguridad.
En ese mismo instante recordó gracias al TÚ que los caminos solo
están para caminarlos, sin pretender que nos lleven a ningún lugar concreto.
Se irguió y comenzó a caminar con la tranquilidad de días anteriores. Al
poco tiempo de empezar la marcha miró al cielo y pudo ver para el mayor
de sus temores, que el cielo azul que tanto le gustaba empezaba a tomar un
tono gris oscuro amenazador y que una gran masa de nubes se cernía
rápidamente sobre él. En menos que canta un gallo las primeras gotas
tocaron el suelo. Miró de nuevo al final del camino para ver la cuidad y se
encontró justo delante con un indicador que le señalaba una salida a la
derecha y que decía:

LA GRANJA VACIA

Al ver los primeros truenos y relámpagos, tomó el desvío y con toda
la rapidez que pudo, corrió hasta llegar al viejo cobertizo de la granja.
Llamó varias veces a la puerta, miró otras tantas por la venta, pero nadie
abría, en el interior era imposible ver nada; por ello decidió girar el pomo
de la puerta y simplemente se abrió, dejando salir de su interior un
agradable aroma a café recién hecho que lo invitaba a entrar.</description><pubDate>Tue, 10 Jan 2012 13:35:39 +0000</pubDate><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/cap-3-la-otra-mitad-del-yo/</link><guid>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/cap-3-la-otra-mitad-del-yo/</guid></item><item><title>Cap. 2 - El Bosque de la Búsqueda</title><description>2. EL BOSQUE DE LA BÚSQUEDA

Tras otro periodo sumido en la tristeza al sentirse abandonado por su
nueva amiga y sin querer nada con sus antiguos mejores amigos, el YO
volvió a despertar.
Se había acostumbrado a la comodidad de no hacer nada creyendo
que lo hacia todo, siendo asesorado por la que creía que era su buena
amiga, la Mentira. Le costó mucho ponerse en movimiento. Se dirigió
decidido al mazo del Coraje, lo empuñó… y nada. Así pasó tres días,
tirando con fuerzas sin moverlo un ápice del mismo lugar.
Fue entonces cuando el Coraje decidió hablar.
-Por mucho que intentes mover mi mazo te será imposible. Antes debes
librarte del Miedo a abandonar tu conocido jardín y de la Indecisión de si
es lo correcto o no, pues las cosas son como son y no como queremos que
sean.- dijo con la seriedad que lo caracterizaba.
Antes que el YO pudiese hablar, el Coraje ya guardaba silencio,
dejando ver en su cara que la conversación había acabado.
La Realidad tomó la palabra.
-¿Quieres que te ayude a solventar tu dilema?
-Ha decir verdad, me sería de gran ayuda- contestó en voz baja y con más
inseguridad que seguridad.
-Como veo brotar la Indecisión en tus ojos, te mostraré la Verdad a través
de los míos. Te advierto que quizás no te guste lo que veas.
La Realidad tomó la mano del YO, lo colocó mirando a su jardín, le
tapó los ojos con sus manos unos segundos para después dejarlos al
descubierto y pedirle que los abriese. Al hacerlo el YO tembló de pavor,
pues todo el verdor que refulgía en su bello jardín había desaparecido,
quedando a la vista solo un pasto seco, sus árboles frutales no tenían hojas,
ni frutas, ni vida. El riachuelo había desaparecido con sus brillantes peces
para convertirse en una simple charca.
El YO no podía entender lo que estaba viendo, sin salir de su
asombro, habló.
-Este no es mi jardín; he trabajado durante años para que fuese el más
hermoso de todos. Realidad, ¿me estas mintiendo?

-Nunca miento, solo te he quitado un delgado velo de tus ojos que te
impedía ver con claridad. Este es el lugar en el que vives. ¿Qué has hecho
para cuidarlo?, ¿Te has molestado en dar abono a los árboles?, ¿Sabías que
las plantas hay que regarlas?, ¿Sabes que en los lugares donde el Sol brilla
continuamente el agua desaparece?
Sin poder articular palabras el YO comenzó a llorar de nuevo. Entre
su lágrimas llegó a ver la Verdad que la Realidad le decía.
Vio que cada mañana se dedicaba a limpiar los cristales que no eran
tales, para después sentarse en su hamaca y dedicarse todo el día a mirar un
muro que antes era ventana y a través del cual, no veía nada que no fuese
solo lo que deseaba ver. Por ello se olvidó de todo lo demás, con
consecuencias desastrosas para él y su jardín.
Así fue como entendió, decidió y aceptó sus miedos al cambio.
Se levantó con firmeza mientras la Ilusión le animaba, cogió el mazo
que para su sorpresa no pesó tanto y dio el primer golpe sobre el muro. Éste
retumbó por su yermo jardín, pero su muro era tan fuerte que no hizo nada
más que ruido. El YO, al ver lo sucedido, llamó al Coraje, que le obsequió
con su fuerza, llamó a la Realidad que trajo consigo a la Verdad. La Ilusión
para no ser menos, se unió al grupo habiendo llamado antes a su hermana
pequeña la Decisión. Entre todos lo ayudaron a levantar el mazo y a
lanzarlo con fuerza contra la titánica pared, la cual cuando recibió la
primera embestida, de la sensación de “quiero ver lo que no veo”, se
resquebrajó un poco al principio, dejando pasar entre su grietas una ráfaga
de aire fresco que infundió al YO la capacidad de seguir golpeando hasta
abrir en ella una puerta lo suficientemente grande como para salir él, sus
nuevos amigos y como no, sus antiguos mejores amigos.
Con esta enorme y minúscula tarea el YO abandonó su jardín para
adentrarse con su primer paso en el Bosque de la Búsqueda.
Tan abrumado estaba con lo que tenía antes sus ojos que no se
percató que alguien lo observaba desde debajo de un enorme manzano,
mientras saboreaba una enorme manzana que desprendía un enorme olor
que no supo, si era enorme por lo enorme de la manzana o por la enorme
sensación de relajación de su pecho.
-Ya te dije que vendría si tú querías- dijo la Felicidad.
Éste corrió hacia ella y la abrazo con gran ansiedad mientras lloraba,
pero esta vez por ella.
-No sé porque estoy llorando, pero éste llanto me hace sentir bien- decía
entre sollozos.
-También hago llorar a los que me quieren, pues las lágrimas derramadas
por mi, permiten purificar el interior para brillar desde el exterior.
Permanecieron un buen rato abrazados, mientras el YO se relajaba y
descansaba. Su hazaña no requería menos.
-Querido, tengo que dejarte, nuevos asuntos me reclaman.

-No puede ser, acabo de salir y ya me abandonas, ¿que haré aquí fuera
solo?
-El salir de una cárcel no implica quedarse debajo de un manzano- aclaro la
Felicidad
-Pero aquí me siento bien, tengo sombra y manzanas en abundancia para
comer- argumento convencido.
-De las manzanas no se puede vivir siempre, y recuerda lo que te dije antes
de salir: “Si empiezas a andar estoy segura que siempre me veras”
Sin más desapareció de su lado. El YO reflexionó durante unos
minutos ante las palabras de su amiga, al hacerlo la Ilusión le tendió la
mano al ver que se había sentido feliz y la Decisión lo empujó para
levantarse. Comenzó a caminar lentamente entre la hierba, divisando los
primeros árboles del bosque, antes de llegar a él sus pasos fueron más
firmes hasta que encontró un camino que se adentraba entre los árboles y
donde se dirigía sin miedo alguno.
Justo en el linde, la Indecisión se cruzó en su camino para recordarle
que si daba un paso más, ella dejaría de ser su amiga.
-Si yo acepto mis miedos, tú tendrás que aceptarme a mí sin ellos.
La apartó de su camino y siguió hacia el interior del bosque,
dejándose llenar por el aire puro que corría entre los árboles, por el olor a
hierba húmeda, a madera y por el sonido que producían todos los seres que
lo habitaban.
Durante muchos días y noches deambuló por el bosque sin tener
necesidad de dirigirse a ningún sitio en concreto, solo dejando que sus
pasos le llevaran; gracias a lo cual se percató que siempre en su vida había
buscado un nuevo camino, agotándose más por llegar que por caminar solo
yendo. La Felicidad volvió para hacerle una visita.
-Hola joven.- dijo jovialmente.
-¡Que feliz soy siempre que vienes!- exclamó éste.
-Me has llamado y aquí estoy.
-Creo que te confundes, pues no hice tal cosa.
-Si que lo hiciste, acabas de mirar dentro de ti y has sido feliz incluso sin
estar yo, y aquel que es capaz de hacerlo, merece mi visita. No me has
buscado, ni necesitado, sin saberlo me has querido- dijo volviendo a
desaparecer.
Esta vez y como todas las demás, el pobre YO se sentía confuso y
aturdido, pues, cada vez que la Felicidad hacia su aparición, a su marcha
las cuestiones le sobrepasaban. No obstante, él siguió avanzando hasta
llegar a una bifurcación del camino. Ambas direcciones eran idénticas y
con la única diferencia de la orientación. Miró a su alrededor y vio un tocón
donde poder reposar unos minutos mientras comía unas castañas recogidas
en al camino.

-Necesito un leve descanso antes de seguir y tomar una decisión- dijo
mientras se sentaba en el tocón, quedándose dormido incluso antes de
tomar la primera castaña de sus manos.
Tras despertarse relajado y descansado, miró hacia los dos caminos,
se colocó justo delante de ellos, cerró los ojos para poder tomar una
decisión, cuando creyó saber hacia donde tenía que ir, abrió los ojos y para
la mayor de sus sorpresas, solo aparecido ante él un único camino.
-¡No puedo entender como ha sucedido algo así!- dijo perplejo como era
habitual desde que dejó su jardín.
-Es algo muy sencillo de explicar- dijo la Decisión entre grandes carcajadas
mientras la Seguridad afirmaba con la cabeza- Cuando uno elige un
camino, lo único que debemos hacer es caminar por él, pues para eso está.
-Has de saber que todos los caminos te llevaran allí donde tengan que
llevarte. Y el lugar donde te llevan no será ni mejor ni peor que otros, solo
será el lugar donde debes ir.
Impresionado por las palabras de sus compañeras, entendió que eran
ciertas, y en ese momento, la Verdad hizo su aparición.
-¡Desde luego chicas, siempre me llamáis cuando mas tranquila estoy!-
exclamó empezando a reír ruidosamente entre las tres- Me alegra saber que
aceptas las palabras de mi amiga y que empiezas a dejarte llevar ante el
miedo que te paralizaba. Éste es el camino que has elegido, así que empieza
a caminar y disfruta de él.
El YO dio su primer paso y se adentró en el camino, al poco de
caminar se volvió, pero allá donde hubo un comienzo solo puedo ver más
camino, entendiendo así que a veces por muy poco que se camine, se
avanzan grandes distancias. Al percatarse de esto, se sintió terriblemente
cansado, agotado y sin fuerzas para dar un paso más, así que simplemente
salió del camino, se tumbó bajo un álamo cercano y allí volvió a quedarse
dormido.
</description><pubDate>Tue, 10 Jan 2012 12:42:56 +0000</pubDate><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/cap-2-el-bosque-de-la-bsqueda/</link><guid>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/cap-2-el-bosque-de-la-bsqueda/</guid></item><item><title>PRIMERA PARTE - Cap. 1 - Cuando lo que no era no es</title><description>PRIMERA PARTE
HABITANDO EL JARDÍN
1. CUANDO LO QUE NO ERA NO ES
Toc, toc, toc…
-¿Si, quién es?- preguntó el YO sorprendido pues no esperaba ninguna visita y las deseaba todas.
-Hola, soy la Felicidad.
-¡Que bien! Por fin has venido, pasa por favor.
- Lo siento, no puedo- respondió la Felicidad para sorpresa de éste.
-¿Por qué?- dijo aun más sorprendido que antes.
-No puedo entrar simplemente porque no hay una puerta, y tampoco veo
una ventana.
-¡Pero si mi puerta esta entreabierta! ¡Anda, anda! Pasa te prepararé un té maravilloso- dijo entre sonrisas.
-Parece ser que allí donde tú ves una puerta, yo veo un muro, donde tú ves un paraíso, yo veo una cárcel.
-Eso es imposible, mi casa es muy confortable y mi jardín… si, es un
paraíso. Todos los que han entrado así lo confirman. Además no veo
ningún muro, pedí a mi arquitecto que diseñara mi hogar de una forma
diáfana, con una enorme puerta de entrada y bellas cristaleras para ver todo lo posible desde aquí- argumentó algo enfadado.
-Te sigo diciendo que no hay puertas ni ventanas de este lado. ¡Creo que
aun no te das cuenta que soy la Felicidad y no en escalador! Llevo años
dando golpes en tu muro para llamar tu atención pero andas demasiado
ocupado con tus amistades.- le dijo con la infinita paciencia que la
caracteriza.
-Es normal, cuando tus amigos vienen a casa debes comportarte como un
buen anfitrión para que se sientan cómodos. Si ellos han entrado seguro que
también puedes hacerlo tú.- afirmó con contundencia.
-¿Y quienes son tus amigos?- preguntó intrigada.

-Esta la Soledad, la Tristeza, la Ira, el Odio, el Miedo que ha traído a su
prima la Indecisión, la Locura, la Frustración, el Dolor, el Rencor, el
Olvido, y algunos más que se están dando un baño en el arroyo. Nos
llevamos todos muy bien y pasamos unas veladas muy agradables.
-¡Jo!, ¿sabes una cosa?, conozco a todos tus amigos y no nos llevamos muy
bien, de hecho cuando alguien me invita a su casa, ellos siempre salen
corriendo casi sin despedirse. Simplemente no me aceptan.- dijo la
Felicidad felizmente.
-No será para tanto, ¡exagerada!
-Si quieres una demostración dí que estoy aquí y verás.
El YO decidió hacer caso a la Felicidad y comentó a sus amigos que
ella se encontraba al otro lado de la puerta. Todos y cada uno de estos
arremetió contra ella, dibujándola como el ser más terrible del universo.
Sorprendido de la reacción de sus amigos que siempre habían sido muy
amigables, se volvió para hablar de nuevo con la Felicidad.
-¡Chica, no tienes muy buena reputación!, todos dicen que no eres trigo
limpio y coinciden en una cosa: no eres constante ni apareces siempre que
se te necesita.
-Siempre he sido muy constante, lo que ocurre es que no me parece bien
estar siempre presente con gran intensidad, pues cuando eso ocurre, mi
anfitrión deja de ver la realidad real para ver un sueño. No me gusta
engañar a mis amigos. Con respecto a lo de aparecer, ¡veras! No aparezco
cuando se me necesita para no crear dependencia, solo lo hago cuando se
me quiere a su lado, cuando alguien quiere y decide ser feliz.
-Me dices unas cosas muy complicadas de entender. Necesito estar con mis
amigos, me gusta mirar por mis grandes ventanales, los cuales limpio a
diario para ver con claridad, y de paso mis amigos y yo comentamos lo que
vemos.
-¡Vaya!, es algo que siempre me dicen cuando empiezan a quererme a su
lado. ¿Qué te hace pensar que lo que ves por tus ventanas es la realidad?-
preguntó ésta para dejar al otro fuera de juego.
-Desde luego niña, ¡tienes unas preguntas! Es la realidad porque la veo con
mis ojos, y no la veo solo, recuerda que tengo aquí a mis amigos que lo
confirman.- argumentó sin saber que más decir.
-Entonces, si eso es así, ¿por qué tú ves una puerta y unas ventanas
enormes a través de las cuales me ves y sin embargo yo no puedo verte a
ti?
El YO guardó silencio por unos minutos pues alguien estaba
rebatiendo su ser y su realidad, cosa que nunca pasaba, pues sus mejores
amigos siempre le daban la razón haciendo de su vida una placentera
existencia en su jardín, existencia de hacer lo que siempre se hace por el
simple hecho de hacerlo como siempre se hace. Siguió en silencio y avanzó

hasta su gran ventanal, al llegar a él se vio reflejado en la Realidad, que
como tal es impasible con quien se atreve a mirarla.
-Felicidad, ¿que es esto que veo y tanto me disgusta?- pregunto
absolutamente aturdido con la imagen que le devolvía la mirada.
-Tranquilo, te presento a mi asesora, se llama Realidad, como ves suele ser
un poco brusca y le pierden las formas, pero si le das algo de tiempo la
querrás tanto como a los demás.
En ese mismo instante la Soledad, el Miedo, la Ira, el Rencor alzaron
la voz de alerta para llamar la atención del YO que seguía ensimismado
mirando a la Realidad, pues esta le devolvía una imagen de si mismo que
no conocía. Sus amigos tiraban de él hacia el verde jardín pero no podía
moverse, solo era capaz de ver el desierto que la Realidad le mostraba, solo
podía mirar su imagen deteriorada por la falta de aire por estar en un jardín
sin aire fresco.
Así el YO avanzó entre los tirones de sus mejores amigos y pasó su
mano por el cristal de su gran ventanal, percatándose del porqué la
Felicidad no podía verlo.
-¡ES UNA PARED ENORME!- gritó volviéndose hacia su amigos que lo
miraban desafiantes.
-¿Cómo no me habéis avisado?, estoy encerrado en una jaula y habéis
guardado silencio, solo me habéis regalado los oídos para que me quedase
aquí con vosotros. Erais mis amigos, ¿como habéis podido?- siguió
gritando.
Y rompió a llorar amargamente sumiéndose durante días en la
Soledad y dejándose consolar nuevamente por la Tristeza. Al ver que ésta
lo consolaba con su habitual sonrisa en la boca, el YO la apartó de él, se
irguió y gritó llamando a la Felicidad que estaba detrás del muro.
-¡FELICIDADDDD!, ven por favor.
-Hola pequeño, perdóname pero sigo sin poder ir. ¿Quieres mi ayuda?-
preguntó ésta.
-Si, ayúdame- le respondió mientras secaba sus últimas lágrimas.
-Bien, entonces te ayudaré a ayudarte.
-Otra vez vuelvo a no entenderte. Me dijiste que vendrías si te quiero y
ahora quiero que vengas.
-Para poder ir hasta allí, mi camino ha de estar libre de obstáculos, o al
menos no tan grandes como éste.
-Pues yo no sé que hacer desde este lado y quiero ver el otro- dijo cada vez
con mayor impaciencia.
-¡Tranquilo, tranquilo! Que todo tiene solución. Dame unos segundos que
llamo a mi amiga intima, la Ilusión. Es una voladora increíble, sobrepasará
el muro y se quedará a tu lado.
Así fue como la Ilusión entró en el jardín cerrado del YO, posándose
en su hombro, habiendo dejado antes a sus pies un gran mazo de hierro.

-¿Para qué es este gran mazo?- preguntó desconsoladamente el YO a la
Felicidad.
-Te daré los instrumentos necesarios para que puedas llegar a mí. Solo la
Ilusión es capaz de transportar el mazo de su amado, el Coraje. Ella te dará
la fuerza necesaria para usarlo y empezar a derribar este triste muro gris
que te impide abrazarme.
-¿Pero?... estoy intentado levantar el mazo y es demasiado pesado !No
podré solo!- dijo abatido.
-Llevas mucho tiempo sin hacer ejercicio, no tengas prisa, poco a poco
conseguirás elevarlo y golpear con el. Además te recuerdo que no estas
solo en esto: la Realidad te permitirá ver más allá de tus ojos, la Ilusión te
ayudará a seguir mirando a la Realidad y el Coraje con su mazo, te dará la
fuerza para tirar el muro. Ahora es tu turno, acepta que estar conmigo en
una decisión, no una necesidad. Te dejo en buena compañía, he de partir,
me reclaman en otro lugar.
-Por favor, no te marches, si no estas ahí fuera no podré seguir.- dijo
sintiendo como sus fuerzas se evaporaban por segundos.
-No he dicho que no este aquí fuera, solo que voy a otro lugar. Si
comienzas a andar estoy segura que siempre me veras.
La Felicidad desapareció sin más dejando al YO en compañía de sus
asesores, los cuales tenían mucho trabajo por delante.</description><pubDate>Tue, 10 Jan 2012 12:26:46 +0000</pubDate><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/primera-parte-cap-1-cuando-lo-que-no-era-no-es/</link><guid>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/primera-parte-cap-1-cuando-lo-que-no-era-no-es/</guid></item><item><title>Introducción</title><description>INTRODUCCIÓN

En lo más profundo de un lugar donde muy pocos son
capaces de ver, existía un hermoso jardín, adornado con los
más bellos árboles que daban sombra y las mejores frutas
que solo comían los viajeros que allí descansaban. Además
de árboles, el jardín contaba con gran variedad de flores
que inundaban todo el paraje de un colorido sobrenatural y
de un olor tan fresco que te impedía moverte, contaba con
la más fina hierba, de un verdor intenso que te invitaba a
descansar en su mullida tierra. Contaba también con el más
brillante de los arroyos de aguas cristalinas que regaba toda
la vida que allí había y permitía beber a los cansados
viajeros.
Un paraíso digno del mejor sultán, del cual el YO se
enamoró y donde comenzó a vivir una placentera vida, en
compañía de toda la belleza que le rodeaba y de sus
amigos, que fueron llegando poco a poco y a los cuales no
dejó marchar…</description><pubDate>Tue, 10 Jan 2012 12:14:25 +0000</pubDate><link>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/introduccin/</link><guid>http://www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-camino-del-yo-por-javier-snchez/introduccin/</guid></item></channel></rss>
