47- El Vacío de la Mente

por Hortensia Galvis

En su primera etapa evolutiva un individuo vive los acontecimientos exteriores como lo real, y estos sucesos le mueven a reacciones internas, que en ese ser son en su mayoría inconscientes. A medida que comienza a despertar la conciencia, él o ella empiezan a enfocarse simultáneamente en aquello que sienten. Pero ese sentir depende es de la interpretación de la realidad que hace su mente, de acuerdo a las creencias con las que fue programada. Por ejemplo, se juzga como bueno y favorable ser rico y famoso, a pesar de que todos los días vemos que la mayoría de los más ricos y famosos llevan una vida miserable y solitaria, con la tendencia a ahogar el hastío y la tristeza en las drogas, el alcohol y la promiscuidad sexual.

Después de permanecer mucho tiempo enredado, entre las interpretaciones que hace la mente de los sucesos exteriores y las reacciones emocionales que surgen como respuestas, este individuo llega tarde o temprano a un punto crítico en su vida, cuando se ve rodeado de hechos cada vez más amenazantes que no logra cambiar; sin embargo, internamente quiere tener la capacidad de afrontarlos con serenidad y paz interior. Ese momento es clave, porque es entonces cuando ese ser busca la ayuda de la meditación.

Entonces comienza la etapa superior del desarrollo de la conciencia. Con la meditación diaria como herramienta, se adquiere una cualidad distinta para enfocar la vida y cierta habilidad para sortear dificultades sin involucrarse con ellas. Ocurren cambios en el sistema nervioso que hacen al ser humano menos vulnerable a la ansiedad, y más abierto para escuchar la sabiduría interna de su propio cuerpo.

Cuando meditamos damos a nuestro cerebro la posibilidad de experimentarse a sí mismo. Observamos primero el flujo del pensamiento, que va encadenando ideas en una forma prodigiosa. Pero, en la medida en que nos enfocamos en seguir conscientemente la respiración, o un mantram, ese inacabable monólogo de la mente se va calmando, y comienzan a ocurrir espacios de silencio, de vacío, donde la mente ya no interviene.

Se requiere del entrenamiento diario para que la mente aprenda a calmarse y dejen de llegar pensamientos involuntarios. Esto parece una tarea fácil, pero no lo es. La turbulencia de los pensamientos incontrolados, que produce la mente, es como la estática que interfiere en las comunicaciones de radio, o televisión. Puede bloquearnos totalmente para escuchar una transmisión. Solo cuando logremos establecer un grado aceptable de silencio interior, estaremos listos para alcanzar el siguiente nivel.

El paso siguiente es la experiencia del vacío. Allí surgirán dos dificultades que tendremos que superar. El rechazo por parte de la razón y de la mente lógica, que no comprende nuestra búsqueda. Y la frustración ocasional por no poder aquietar la mente. Pueden pasar meses, tal vez años de fidelidad a la disciplina de escuchar el silencio. Luego, el día menos pensado, el espíritu universal comenzará a manifestarse y le oiremos claramente. Entonces podremos decir que, sin haber pagado ni un centavo, estaremos conectados al internet cósmico, que no necesita ni de fibra óptica, ni de modem. Porque, en la misma forma en que las células de nuestro cuerpo tienen comunicación con el cerebro, nuestra biología tiene incorporada la conexión con el Espíritu-que-Gobierna-el-Universo. Solo que esa voz sublime habla muy quedo, y para escucharla necesitamos detener el flujo automático de los pensamientos.

Conectarnos a la red de sabiduría cósmica es el paso evolutivo que debe dar el hombre ahora. Pero ese contacto no puede hacerlo a través de religión alguna, ni de plegarias, ni de rezos. Solo en el silencio de su propio ser, en el templo de su propio cuerpo, podrá un individuo desarrollar la afinación correcta, que le permita canalizar información desde el espíritu. El día en que lo logre, dejará de percibirse como una ola solitaria perdida en la inmensidad del mar, para sentirse integrada como parte del océano.


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      Hacer una pregunta 23.12.2008. 09:14

Paloma Diaz Ruiz on 18.06.2009. 16:08

Sencillo y claro lo expresa Hortensia.. Gracias.

El despertar de la consciencia es la mas valiosa contribución a la elevacion del nivel evolutivo de toda la humanidad,.. y el principal trabajo es sobre si mismo,.. no pretendiendo cambiar a los demás,.. somos nosotros en primera instancia quienes debemos transformarnos.. Transformar nuestros habitos, pensamientos, emociones y programación.

Este trabajo sobre si mismo, debe ser continuo, diario, en todo momento,.. meditando, observandonos, y aprovechando todo este gran caudal de informacion que tenemos hoy disponible.

Es nuestra elección,.. avanzar, o continuar atrapados en las trampas del ego.

Cada que tan solo una persona avanza en la ascensión del nivel de consciencia, afecta a muchos otros, aunque no este en contacto directo con ellos; cuando logramos alcanzar las frecuencias del amor, la alegría y la paz,.. aunque solo sea por periodos,.. tan solo una persona esta afectando positivamente a varios millones de personas.

Hace años pensaba que seria un desperdicio el que muchos budistas se encerraran tantos años en los monasterios, a meditar, y que deberían actuar de manera directa aplicando tanta sabiduría de una manera mas practica para aliviar los males del mundo.

Ahora comprendo que el aporte de los monjes budistas y todos aquellos que en silencio se han dedicado a subir su nivel de consciencia... es inmensamente valioso y mucho mas efectivo que todas las toneladas de alimento que se han regalado a Africa... donde el problema del hambre hoy afecta a muchos mas, que hace decadas, cuando no tenian tanta "ayuda"... del ego.

Debemos facilitar y permitir que la consciencia inteligencia/amor,.. se manifieste y actue a traves de cada uno de nosotros.. desplazando al ego.., pues desde el ego solamente agrandamos los problemas.

Un abrazo de luz,

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