25- Globalización Armónica

por Hortensia Galvis

Hay dos imágenes impactantes que quedarán para siempre grabadas en el inconsciente colectivo de la humanidad. La primera de ellas: la caída del muro de Berlín en 1989, símbolo del derrumbe del comunismo en la Unión Soviética y Europa Oriental. Y la segunda: la destrucción de las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, el ícono del poder financiero de occidente. ¿Es esta reciente visión apocalíptica una señal de que también el capitalismo comenzará a desmoronarse?

Si así fuera, desaparecería el paradigma de dualidad, que dominó la realidad económica, social y política de la humanidad por tanto tiempo. Y surgiría la necesidad de trascender ese aspecto dual, que ha caducado, para integrarnos como familia planetaria. Hay certeza de que ese es, precisamente, el siguiente paso evolutivo que nos corresponde: unidad tanto en el aspecto interno, como en el externo. La bandera de los nuevos tiempos tendrá como símbolo la imagen victoriosa de ese hermoso planeta azul, llamado Tierra, donde los mares unen continentes sin que existan fronteras.

La globalización como sistema ya se ha logrado en muchos aspectos, el más notable ha sido el de las comunicaciones. Sin embargo, regidos por el capitalismo hemos avanzado en dirección equivocada. No es posible unificarnos, si en individuos y países todavía predomina el afán de las ganancias. El imperio del dios dinero ha generado una situación extrema, que es insostenible por más tiempo. Se extinguen las especies vegetales y animales. Hoy los productos que comemos están envenenados, porque lo que importa es que quienes los producen y distribuyen obtengan sus ganancias. Nuestro aire está contaminado, porque lo fundamental es que las industrias del petróleo, automóviles, y fábricas contaminantes se enriquezcan. La provisión de agua potable disminuye en forma alarmante, porque, antes que el sostenimiento de la vida en el planeta, priman los intereses de quienes talan los árboles para aprovechar las tierras. La sociedad de consumo ha hecho de nuestro mundo un basurero, sin soluciones a la vista...

La globalización tiene que funcionar en forma semejante a la estructura de los organismos vivos. Si en el cuerpo humano una sola célula crece fuera de proporciones, invadiendo un órgano y poniendo sucursales en varios más, no se le denomina respetuosamente “Monopolio”, o “Sociedad Transnacional”. ¡Se le llama cáncer! Si los pulmones quisieran respirar solo para ellos mismos y no para el beneficio de todo el cuerpo. O el estómago decidiera hacer la digestión, para aprovechar él solo todos los nutrientes... ¡Esos órganos no estarían sembrando vida, sino muerte!

Un núcleo de vida es saludable cuando cada célula hace su trabajo, y cada órgano funciona en forma óptima, con la única meta de producir el bienestar de todo el cuerpo. Una célula del corazón, bombeará sangre lo mismo para el cerebro, que para la planta de los pies. Y la sangre llevará oxígeno y nutrientes a cada molécula del cuerpo, de acuerdo a sus necesidades. Porque vida es la sincronía perfecta del apoyo mutuo, para alcanzar un bien común.

Una civilización auto suficiente debe poder operar en esta forma armónica, no solo a nivel de comunidades y naciones, sino también como sociedad global unificada. Pero eso solo se logrará mediante el desarrollo de la conciencia. El discernimiento responsable es lo que hace que un individuo subordine sus gustos particulares, por el bienestar de su familia. Que los ciudadanos trabajen con la meta de gestar progreso para su ciudad y país. Y que cada país acepte cumplir la función que le corresponde, para apoyar el equilibrio y la vida del planeta.


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      Hacer una pregunta 22.07.2008. 10:41

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