19- El Punto Interno de Neutralidad

por Hortensia Galvis

En nuestros días el juego de la dualidad parece haberse intensificado como nunca antes. Cada grupo humano se cree con el derecho de hacer su propia interpretación de la verdad, y no vacila en tomar las medidas que cree necesarias para erradicar el mal, con el fin de que el bien prevalezca. La reacción sigue a la acción, la violencia atrae más violencia; y como resultado: los conflictos, en vez de resolverse, con cada lucha se reciclan.

Tú, como individuo, también sientes que es importante defender tus principios. Cuando te adhieres a una causa que consideras justa, lo haces a partir de un juicio: es tu mente la que dice “esto está bien, y aquello está mal”. Una vez encuentras los culpables, te lanzas, con toda la fuerza de tus emociones, en una cruzada por impedir aquello que consideras una violación de los principios.

Tomemos como ejemplo la invasión a Irak: muchos de los llamados pacifistas protestaron, gritaron y marcharon para censurar la intervención armada de los Estados Unidos. Otros se declararon a favor de usar la violencia, para evitar más violencia. Es indiferente de qué lado estén tus simpatías, si estás parcializado, el resultado será siempre el mismo: estarás haciendo donación de tu energía para aumentar el caos, y tu destino estará ligado al de quienes se dedican a avivar discordias.

Tu decisión, de aliarte con un grupo, parte de un juicio falso que tomaste a la ligera. Crees que la creación de Dios es incompleta y que tú (que sabes más que El) puedes mejorar el estado de las cosas. Para comenzar, no tienes acceso a la totalidad de la información, y estás muy limitado para escudriñar imponderables. Si la sabiduría suprema estuviera ya a tu alcance, no tardarías en comprender que: “TODO LO QUE OCURRE YA ES PERFECTO”.

Cuando sobreviene un incidente, de antemano existe una razón, o correspondencia, en los niveles sutiles, que hace imprescindible que ese suceso particular se manifieste. No puedes ver las causas, pero, si tu conciencia está despierta, puedes aprender a distinguir los resultados. Tal vez entonces descubras cómo aquello, que considerabas la peor desgracia, se trasforma en el origen de muchas bendiciones. Es posible que, con el pasar del tiempo, te percates de que tanta violencia trae como efecto un movimiento inevitable hacia la paz y la concordia.

Tu actitud frente a un conflicto es importante. Hasta ahora te has limitado a seguir las indicaciones de la mente, y a moverte con el impulso frenético de las emociones. Sin embargo tú, como hombre, eres mucho más que eso: ¡también eres espíritu! Si dejas que surja tu grandeza desde la serenidad interna de tu propia paz, puedes anular, tanto acción, como reacción. Entonces quedas libre para observar los resultados desde el palco del observador, que es la conciencia despierta no comprometida. Cuando a la dualidad añades un elemento de neutralidad, formas un triángulo sagrado, que tiene el poder de amalgamar los dos opuestos. Dice Drúnvalo Melquisedec: “Donde quiera que fijes la mirada encontrarás la Trinidad presente, porque las fuerzas de la creación son tres y no dos”.

Lo blanco y lo negro se integran en el gris. Entre lo caliente y lo frío está lo tibio. El hombre y la mujer se unifican en el hijo. Existen el pasado y el futuro, pero el único tiempo que nos ofrece poder es el presente. Hay individuos buenos y los hay malos, pero el punto de equilibrio es el centro donde habita el justo. Para que haya vida, en los niveles moleculares también ocurren las triangulaciones, por ejemplo: Adenina, Guanina, Citosina y Timina se enlazan en tripletes para formar el ADN. Una célula está completa cuanto tiene protones, electrones y neutrones.

Siempre se ha hablado de la imperturbabilidad, o punto de equilibrio, como un requisito indispensable para quienes escojan marchar hacia el encuentro del espíritu. Es así, porque el vuelo mágico, que llamamos Ascensión, depende de un factor muy real, que es el de “acumular energía para dar el salto”. Si ahorras tu energía, tendrás la garantía para alcanzar la culminación del viaje hacia la lejanía. Pero si la despilfarras, quedarás atrapado entre los remolinos que fabrica el ego, y defendiendo acá y atacando allá no podrás completar tu itinerario con destino a lo imperecedero.


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      Hacer una pregunta 10.06.2008. 14:48

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