06- La Ley del Mentalismo

por Hortensia Galvis

Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, nuestra herencia divina consiste exactamente en tener conciencia de lo que pensamos, decimos, o hacemos, y en el poder de crear que ha sido otorgado a cada hombre. A esta facultad creativa se refiere Hermes cuando dice: “Aquello en lo que enfocas tu mente crece”. Quiere decir que si piensas en algo, automáticamente estás infundiendo a esa idea el soplo de vida, y la posibilidad de desarrollo y expansión. A este principio le llamó Hermes la Ley del Mentalismo.

Si la mente del hombre creara solo lo que necesita para ser feliz este sería el regalo más grandioso. Pero ninguno de nosotros aprendió a orientar este don para promover su bienestar. Todo lo contrario, estamos acostumbrados a concentrar nuestra energía mental en miedos, molestias y resentimientos. El resultado es obvio, nuestra realidad manifestará sangre, sudor y lágrimas.

Observemos como opera la ley: el pobre tiene su atención puesta en las deudas que no puede pagar, y las deudas se acumulan y crecen y cada día será más pobre. En cambio el rico actúa siempre en relación a la meta de incrementar su fortuna, y esta se multiplica y crece, y cada día será más rico. ¿Qué debe hacer el pobre para hacerse rico? Simple, debe aprender a controlar su mente y solo enfocarla en pensamientos de abundancia.

Dirigir el pensamiento hacia lo que deseamos evitar es la forma más segura de atraer la adversidad. Tú, inconsciente de lo que haces, otorgas tu atención enfocada a la violencia, el terrorismo y las catástrofes, pero no sabes que con la energía que tu proporcionas habrá más posibilidades de que se incrementen. Además atraerás ese tipo de experiencias hacia tu vida privada, porque siempre recibes de lo mismo que das. Si escoges censurar la corrupción, solamente estarás contribuyendo para que la corrupción desparrame sus tentáculos. Si quieres vivir al día, bien enterado de los últimos asaltos, robos, violaciones, secuestros y masacres estarás colaborando activamente para que el imperio del crimen se consolide, crezca y se multiplique.

¿Será entonces correcto que la política del estado y el interés de la sociedad estén centrados en la lucha contra el narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares, la corrupción, el crimen, la enfermedad, la pobreza y el vicio? Desde luego que ¡NO! Esos esfuerzos por erradicar lo indeseable son inútiles, no importa cuanto se invierta, ni qué tácticas se empleen. Las leyes del universo son implacables, el pensamiento enfocado en algo impele su expansión, así el punto de partida sea la intención de suprimir ese algo. Las consecuencias de estas luchas son fácilmente predecibles: el narcotráfico prosperará, la guerrilla se hará más poderosa, la corrupción se desbordará, el crimen se incrementará y todos seremos cada día más pobres. Y... ¿no son esos los resultados que en la vida real hemos estado cosechando? ¿Es posible continuar con más de lo mismo y alguna vez ganar esas batallas? Un incremento en el ataque solo significa que la situación se hará susceptible de empeorar, eso es inevitable.

Y entonces.... ¿qué se puede hacer al respecto? ¡Cambia tu pensamiento y cambiarás el mundo! Si deseamos salir de este círculo vicioso, donde estamos atrapados, orientemos nuestras mentes y esfuerzos hacia lo positivo. Por ejemplo: en vez de comprometernos en la lucha contra la pobreza, proyectemos formas de producir riqueza, entonces la pobreza desaparecerá. Todos queremos paz, pero el pensamiento aislado de un solo hombre no puede alcanzarla. Para borrar lo que ya hemos creado colectivamente hay un proceso minucioso que cumplir. Primero debe existir un mínimo del 10% de ciudadanos que acepten la posibilidad de que haya paz y concentren su mente invariablemente en desearla. Cuando se alcance ese punto crítico, el río de energía colectiva comenzará a fluir en esa dirección y arrastrará en ese sentido, hasta que la fuerza de su corriente sea tal, que nuestros gobernantes y amigos violentos se queden sin otra opción distinta que formalizar la Paz.

Hasta ahora hemos realizado todo lo que no deseábamos. La táctica funesta de “luchar en contra de”, solo nos ha garantizado la derrota. Entonces: ¡Soltemos! Si, han leído bien, propongo que ¡Soltemos! Restemos importancia a la oscuridad, que desaparecerá automáticamente al usar nuestro poder para crear luz. Desmontemos las guerras santas y ocupémonos de sanar las heridas que originaron tantas distorsiones. Empleemos nuestro don creativo en fomentar reconciliación y esperanza. Exaltemos la honradez, promocionemos la educación apropiada, las oportunidades de trabajo justas, busquemos vivenciar la solidaridad, el amor, la comprensión y el respeto por la vida. Veremos que paso a paso anularemos el mal, mediante nuestra voluntad conciente de concentrarnos en el bien. Esa sería la actitud correcta de una humanidad sabia, que escoge vivir acatando las Leyes del Universo.


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      Hacer una pregunta 11.03.2008. 11:22

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