Cuando era un hombre joven, quería cambiar el mundo. Luego, encontré que me era muy difícil cambiar el mundo, así que traté de cambiar a mi país. Cuando me di cuenta que no podía, intenté cambiar a mi pueblo. No pude cambiar a mi pueblo, y ya como adulto intenté cambiar a mi familia. Ahora, ya como un hombre viejo, me doy cuenta que lo único que puedo cambiar es a mí mismo, y de repente me doy cuenta que si lo hubiera hecho hace tiempo, habría podido tener impacto sobre mi familia. Mi familia y yo hubiéramos tenido impacto sobre nuestro pueblo. Este habría influido sobre mi país y sin duda mi país habría influido al mundo.

Escrito por un monje Circa, año 1100 d.c.

FUENTE: The Global Spiritual Network