Lo Pequeño También Hace Historia

por María Antonieta Solórzano

En medio de la magnitud de los problemas que nos afectan, desde el calentamiento global hasta la corrupción de los sistemas democráticos, es difícil sentir que las acciones sencillas puedan hacer la diferencia. Además, la sensación de que en algunas oportunidades al ayudar a otros podemos ser víctimas de un engaño, ha endurecido nuestros corazones.

Cada día controlamos más nuestro natural impulso a ayudar. Ocurre, por ejemplo, que las donaciones para las víctimas de un desastre puedan llegar a manos equivocadas y convertirse en la oportunidad de que un ambicioso haga negocio. O que el limosnero que nos cuenta su conmovedora historia en realidad se pone un buen salario con su actuación.

Hemos perdido la fe en que las pequeñas cosas puedan tener alguna importancia. Lo grave es que renunciar a ser solidario le quita brillo a nuestro sentido de vida. ¿Será que podemos atrevernos a recuperarlo? Hace poco una pareja me invito a comer. En el momento de lavar la loza observé que él recogía la comida que había quedado y antes de botarla en la basura, la guardaba en una bolsa de plástico y la sellaba.

Me quedé mirándolo con curiosidad y él me explicó: “Hay mucha gente que busca comida en la basura y quiero que la encuentren en buen estado”. Me di cuenta de la grandeza que había en este sencillo acto. Además, noté que aunque me duelen las personas que viven en la indigencia, no había pensado en algo tan concreto.

Qué maravilloso es encontrar personas que no aspiran a ser los líderes del mundo, ni los gestores de grandes cambios, pero que cuidan a los demás de una forma tan callada que el efecto en cascada que genera esta bondad puede ser una vía para salir del espiral descendente de las emociones negativas a las que el mundo actual nos tiene acostumbrados.

Cada uno de nosotros puede encontrar esa acción sencilla y callada que nos permita sentirnos unidos y solidarios, pero sobre todo formar parte de una historia que pueda hacer del mundo un sitio mejor. ¿Será que cada uno de nosotros puede encontrar en su cotidianidad esas acciones que bien podrían calificarse como bondadosas y que sólo requieren un pequeño esfuerzo en su vida diaria?


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      Hacer una pregunta 17.08.2010. 20:48