El miedo conduce al error; el Amor a la Verdad

por María Antonieta Solórzano

La conocida sentencia, “por sus actos los conoceréis” nos conmina a creer que lo que un ser humano hace, evidencia su verdadera naturaleza, incluso mucho más que sus pensamientos, cavilaciones o sus intenciones. Sin embargo, en la vida los actos pueden traicionar nuestros anhelos, son diferentes de nuestros pensamientos, nos alejan de nuestros sentimientos más profundos.

Por ejemplo, ¿Por qué una persona enamorada se aparta del ser amado? Sucede que en el interior puede existir miedo al amor, al compromiso, al abandono, a no valer. Miedo, a algo pero al fin y al cabo, miedo.

¿Por qué el padre o la madre, que quieren antes que nada la felicidad de sus hijos, deciden oponerse de manera estricta y rigurosa a lo que sus hijos hacen, piensan o sienten? Lo que esa contradicción revela también tiene que ver con el miedo: al mundo, a que los dañen, a que los hagan sufrir, a que corran peligro. ¡Miedo a tantas cosas que sucede en este mundo ancho y ajeno!

Parecemos caminar entre las redes tejidas por las estructuras del miedo que justifican la destrucción, permitiendo la soledad donde ayer había comunidad, la erosión donde ayer había fertilidad, la división donde había unión, el prejuicio donde había tolerancia.

Aunque, en principio, tenemos la posibilidad de recorrer la vida inspirados por el amor y la libertad, son muy pocos los seres humanos que logran que su actuar en la vida sea el resultado del ejercicio permanente del amor. La libertad y el amor plenos nos invitan a vivir de tal manera que podamos confiar en que cada acción humana estará en armonía con el bien propio y con el de los demás.

Nos invita a reconocer que cuando nosotros, los humanos, decidimos vivir acumulando privilegios, entonces la desconfianza y el miedo se instauran como nuestros guías. Difícil situación a la que hemos llegado: cada vez que acumulamos un privilegio para nosotros, disminuimos la oportunidad de una vida armónica para nuestros descendientes.

Nuestro mundo interno se enfrenta en el mundo que denominamos real con el siguiente dilema: Si mis actos se alimentan con mis miedos, traiciono mi verdadero ser. Si actúo desde el amor y elijo la coherencia con mi verdadera naturaleza, ¿tendré sitio en el mundo?

Hemos construido un mundo donde parece posible que el amor sea un enemigo y no lo único esencial que hay en nosotros. Uno en el que lo verdadero debe ser ocultado y en el cual el miedo, en cambio, se presente como lo más seguro, lo más prudente.

Extraña forma de pensar, pues el miedo nos conducirá al error y el amor nos abrirá camino hacia la sabiduría.

Elegir actuar desde el amor o desde el miedo, marcará la diferencia en la calidad de vida. Y ello no solamente en el ámbito de lo personal, sino también en lo nacional y lo universal. Si aceptamos seguir actuando con las contradicciones a las que el miedo nos lanza, el mundo y la naturaleza misma serán un hogar inhóspito para nosotros.

Si nos decidimos de manera valiente y coherente a recorrer el camino de sabiduría que el amor nos abre, el mundo mostrará que puede ser un hogar amable, en el que cada quien pueda ocupar el sitio que le corresponde para cumplir con su misión en la familia, en la sociedad y en la humanidad.


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      Hacer una pregunta 07.07.2009. 10:21