Cap. 5 -La Granja se transforma en la Estación de Paso

5. LA GRANJA SE TRANSFORMA EN LA ESTACIÓN DE PASO

Reacio ante la nueva inquilina y algo incomodo, tomó la decisión de dar otra oporTÚnidad a la Tristeza y se dedicó durante días a observarla, gracias a lo cual el YO pudo entenderla mucho mejor, esta no le molestaba, no interfería en su vida, no hablaba, pero sí vio nuestro amigo el efecto de la compañía de esta. Ella, simplemente se sentaba a su lado, sin esperar nada, sin presionar, solo observaba y mostraba la más encantadora de las sonrisas, agradeciendo con su mirada cada gesto que él hacía.

Una mañana, durante el desayuno, nuestro amigo observó que la Tristeza se apartaba a un rincón del salón, en el cual se sentó y comenzó a brillar sin más. El YO sorprendido preguntó al TÚ.

-¿Qué es lo que hace? ¿Qué está pasando? ¿Cómo es que puede brillar?
-La Tristeza también es una gran maestra, observa en silencio y déjala hacer- respondió el TÚ dejando aún más atónito que antes a su amigo.

En el rincón la Tristeza siguió haciendo su trabajo sin reparo y brillando hasta tal punto que el YO decidió salir al porche para evitar el deslumbramiento. Pasados unos minutos vio como la luz cedía y todo volvía a la normalidad, oyendo una nueva voz en la casa que hablaba sin parar y reía sin cesar acompañada por el TÚ. Sorprendido entró al salón y allí estaba otra de sus visitas.

-¡¡¡ HOLA!!!- le dijo efusivamente la nueva inquilina con una sonrisa tan radiante como el sol.
-Hola- respondió este mirando al TÚ-¿Quién es?-preguntó.
-No creo que debas preguntármelo a mí, habla con ella es tu nueva invitada.
-¿Quién eres?
-Soy la Alegría- respondió esta alegremente.
-Pero… ¿Cómo has llegado? ¿Por dónde has entrado? , estaba en el porche, delante de la puerta y te aseguro que te hubiese visto…-dijo el YO tartamudeando.
-Pues estoy segura que me viste llegar, vine en la luz de la Tristeza- y diciendo estas palabras la Tristeza salió al encuentro de la Alegría para recibirla con un gran abrazo lleno de ternura y amor.

Totalmente impresionado el YO retrocedió unos pasos y salió a toda velocidad al porche para tomar una poco de aire fresco bañado por la espuma del mar que rodeaba la granja. Para él era inconcebible el cariño que ambas se habían mostrado dentro, no podía entender cómo ambas, que siempre habían sido seres opuestos, se tenían tanto amor, cariño y respeto. Para más sorpresa, su mejor amigo no había acudido a socorrerlo y explicarle todo; miró a través de la ventana y lo vio charlando con las visitas. Justo en ese momento la Alegría se volvió y comenzó a caminar hacia el porche.

-Perdona mi reacción, pero me resulta difícil entender lo sucedido-se disculpó el YO.
-Tranquilo, muy pocos me esperan aunque muchos me desean, pero todos os sorprendéis con mi aparición. A decir verdad, me encanta aparecer de esta forma tan sorprendente. Me gustan las sorpresas y sus efectos- dijo esta sin perder un ápice de su maravillosa sonrisa.
-Aún sigo sin entender cómo has llegado hasta aquí y aún menos entiendo eso de que has llegado en la luz de la Tristeza.
-Chico, pues esa es la parte más sencilla. Si alguien te dice que ha venido en la luz es que ha venido en la luz, de la misma forma que si alguien te dice que ha venido en un taxi.-argumentó esta soltando después una gran carcajada.

Carcajada que contagió al YO, el cual comenzó a reír al pensar en la respuesta tan obvia que había dado la Alegría. Tanto rieron los dos que empezaron a llorar, tanto escándalo formaron los dos, que la Tristeza y el TÚ se asomaron al porche para saber que era aquella algarabía, y rápidamente se sumaron a las risas de estos dos, que no paraban de reírse ni de mirarse mientras lo hacían.

Cuando se hubieron calmado el YO tomó la palabra.

-No sé por qué aún me sorprendo de las cosas asombrosas que ocurren en mi vida. La Felicidad vino a conversar conmigo cuando pensaba que mis ventanas eran tales pero eran un muro, la Ilusión apareció volando, el Coraje me prestó su mazo, el TÚ me andaba esperando desde hacía no sé cuánto bajo un árbol. ¡Qué ingenuo al sorprenderme con tu llegada!
-Me gusta mucho la ingenuidad, eso quiere decir que aún tienes vivo el niño interior que mora en ti y que tiene vía libre para salir- le respondió la Alegría mientras secaba sus lágrimas.
-¿Qué me quieres decir de la ingenuidad y de ese niño interior?- preguntó el YO con los ojos como platos.
-No te preocupes por eso ahora, esa lección ya la aprenderás y no es de mi incumbencia. No he venido aquí para eso, he venido para darte las primeras pinceladas de la dualidad-dijo con cariño ya serena y seria.
-¿Qué? ¿Cómo?...
-Lo que has oído. No te hagas el sordo que es inútil. ¿Sabes qué es la dualidad?
-Sí, bueno, es algo que tiene dos caras, ¿no? o algo así.
-Técnicamente es la reunión de dos caracteres opuestos en la misma acción- respondió la Alegría mirando fijamente al YO como hacen los maestros cuando dan las lecciones a sus alumnos.
-¡Ah! Bueno, entonces me hablas de la hipocresía, creo que todo lo que tiene dos caras es una falsedad- argumentó nuestro amigo intentado sorprender a su maestra.
-Ese es otro tema que hoy no nos atañe. Y no, has de saber que todo lo que tiene dos caras no es falso, pues cada acción en el mundo tiene su acción opuesta.

La Alegría explicaba con cariño al YO su conocimiento mientras este la miraba con admiración, pues con cada uno de sus palabras se sentía más relajado y reconfortado. Su nueva visita siguió hablando.

-Mi hermana la Tristeza…
-¿Qué la Tristeza es tu hermana?- pregunto el YO perplejo por la confidencia que acababa de oír.
-Así es querido amigo, es mi hermana. Sin ella no podría existir de la misma forma que ella sin mí tampoco lo haría, estamos unidas por el lazo de la dualidad, pues hasta que un ser no siente y conoce a mi hermana, no podrá jamás conocerme a mí. Si no aceptas a la Tristeza, inconscientemente tampoco me aceptas a mí; esa es la dualidad de las acciones. Veo tu asombro y es hora que te deje solo para que reflexiones sobre lo que acabo de decirte- sin más la Alegría se dio la vuelta y entró de nuevo en la granja para reunirse con el TÚ y la Tristeza.

El YO siguió el consejo de la Alegría y se quedó sin compañía para así poder asimilar la palabra de esta con ayuda del silencio. Constató qué era la dualidad, meditó sobre ella y consiguió entender lo que su amiga le había explicado con anterioridad, vio al fin en sí mismo el porqué había llamado a la Alegría; y lo había hecho porque antes llamó a la Tristeza, y la llamada se había producido en el mismo momento en que entendió que la Tristeza era un sentimiento más del Alma, al igual que lo era la Alegría.

Pudo ver al finalizar su meditación que ambas en su totalidad iban unidas de la mano. Despertó de su estado al oír el ruido de un fuerte motor que provenía del mar, al abrir los ojos y otra vez para su sorpresa, vio acercarse a toda velocidad en una magnifica lancha motora a su amiga la Felicidad. Esta llegó al embarcadero que antes era un porche, atracó su maravillosa lancha de color rosa brillante y bajó al porche.

-¡Hola, bombónnnnnnn! – dijo la Felicidad mientras corría hacia su amigo para darle un abrazo.
-¡Qué sorpresa y grata visita! Pensé que con este mar revuelto te sería imposible llegar hasta aquí.-le dijo el YO felizmente mientras la recibía entre sus brazos.
-No existe tempestad que me impida llegar a mi destino. Ya sabes que siempre vengo cuando se me llama, y de nuevo aquí estoy. Y lo que más me gusta es verte aceptar lo que es, y de paso compartir tus lagrimas de satisfacción. Hoy has aprendido una parte de la dualidad del Universo…
-Me alegro tanto de verte.- le dijo el YO
-Solo estoy de pasada, voy navegando hacia la granja de otro amigo y he decidido atracar aquí para saludarte, pero he de partir con urgencia- y diciendo esto la Felicidad volvió a su lancha motora y arrancó sus potentes motores para seguir su camino.
-Por favor, quédate un poco más, tengo muchas cuestiones qué resolver y me gustaría tener tu punto de vista.- gritó el YO para ser oído por encima del rugido de los motores.
-Para todas estas preguntas el único que puede resolverlas eres tú mismo. Estoy segura que nos veremos muy pronto, te dejo en buena compañía hasta entonces.- Dio marcha atrás a su embarcación y se marchó tan velozmente como había llegado.

Al mismo tiempo que el YO observaba como se marchaba la Felicidad pudo ver no muy lejos un majestuoso velero de velas blancas que se encaminaba hacia la granja.

      Hacer una pregunta 15.02.2012. 15:35