Cap. 4 - La Granja Vacía... pero no tanto

4. LA GRANJA VACÍA... PERO NO TANTO

Al entrar en la granja observó que ésta solo contaba con una pequeña habitación rebosante de luz y tranquilidad, algo bastante sorprendente, pues al mirar desde el exterior a través de la ventana, solo vio oscuridad. Se dejó invadir por el olor a café, recordó que no había tomado uno desde que abandonara su jardín, así que se sirvió una buena taza y se sentó a descansar y disfrutar del momento. Al relajarse en tan cómodo lugar, se quedó dormido al instante.

Despertó al día siguiente, abrió la puerta y al salir al pequeño cobertizo pudo ver cómo la lluvia seguía cayendo sin cesar. Tanto había llovido que lo único visible desde la puerta era agua, donde antes hubo un camino ahora se extendía un mar inmenso.

Perplejo por la situación, volvió dentro de la casa para poder conversar con su nuevo compañero.

-¡Creo que estamos atrapados aquí!-dijo
-Esta casa es una parte del camino, y más que eso es una estación de descanso para los viajeros- respondió el TÚ mientras preparaba un fantástico desayuno.
-Pero yo no quiero descansar, quiero seguir caminando para llegar cuanto antes a la ciudad- volvió a decir enojado.
-Será mejor que aprendas cuanto antes que a veces para poder avanzar en la vida es absolutamente necesario dejar de caminar.
-¡Eso es imposible! ¡Si no sentimos que caminamos no podemos hacerlo! Caminar y avanzar es lo mismo- sentenció el YO dando un golpe en la mesa.
-Podemos caminar y avanzar sin aprender nada en el camino. También podemos aprender mientras descansamos, que dicho sea de paso es algo muy agradable y que muchos se niegan a hacer - argumentó el TÚ mientras se recostaba en su silla, apoyaba sus pies sobre la mesa y disfrutaba de su magnífico desayuno, dejando a su compañero rumiando sus agravios.

Tremendamente irritado, el YO se retiró al otro extremo de la habitación, era incapaz de entender porqué debía estar encerrado en una nueva cárcel en la cual era consciente que no quería volver a estar. Horas después decidió acercarse a su compañero para conversar.

-Pensé que nosotros no nos enfadaríamos, que podríamos entendernos siempre- empezó diciendo.
-Los enfados con nosotros mismo nos permiten ver otras formas de actuar- dijo.
-Pero no quiero estar enfadado, no me siento bien así…
-Eso ocurre cuando nos quedamos estancados en el enfado sin querer ver más allá, nos enfadamos porque queremos tener razón por encima de cualquier cosa y porque no nos permitimos ponernos en el lugar del otro. Con cada enfado que encuentres, tendrás dos opciones: seguir enfadado o aprender a ver la situación de otra forma- le dijo el TÚ con una sonrisa llena de cariño.
-Pues sigo enfadado.-volvió a decir.
-Tendrás entonces que compartir las causas de tu enfado conmigo para poder ayudarte, eso para empezar.
-No quiero parar, no quiero estar encerrado aquí, quiero llegar a la ciudad cuanto antes. -soltó el YO de carretilla sintiendo en ese momento como un gran peso se eliminaba de sí mismo, dejando escapar un gran suspiro al terminar.
-Y esa es la causa por la cual estamos en la granja y por la que no deja de llover- determinó el TÚ para sorpresa del otro.
-¡Estamos encerrados en una granja vacía! ¿A eso lo llamas avanzar?
-Solo estamos aquí para que integres algunas de las lecciones que has aprendido en el bosque de la búsqueda. Te recuerdo que durante muchos años tu gran necesidad ha sido llegar y no caminar.

Tras las palabras de su compañero, nuestro querido amigo decidió guardar silencio, le acababan de dar un golpe bajo, además lo había recibido de alguien que sabía no podía deshacerse. Así mismo las palabras le trajeron recuerdos de su camino en el bosque, percatándose que quería correr sin disfrutar del camino. De nuevo su enfado iba en aumento, pues se sentía ridículo de no haberse dado cuenta que el estar en la granja era el lugar exacto donde debía estar. Por ello salió al porche y se sentó a mirar el mar en que se había convertido el camino de acceso, su compañero le siguió y se sentó junto a él para hacerle compañía.

-No debes culparte por querer seguir corriendo, acabas de dar otro paso importante.
-Pues lo único que veo es a la Tristeza viniendo hacia nosotros en aquella barca.-respondió algo abatido.
-Has sido consciente que quieres seguir corriendo, eres consciente de las cosas que te pierdes por hacerlo y aceptas que es aquí donde tienes que estar. Además es hora que entiendas que la Tristeza no es una enemiga.
-Ya me hizo demasiado daño en mi jardín, no quiero tenerla cerca- argumento el YO con lágrimas en los ojos.
-Ella no te hizo ningún daño, recuerda que fuiste tú quien la invitó a entrar y quien no la dejó salir. Debes aprender que es un sentimiento y que como tal forma parte del SER.

Mientras conversaban, la Tristeza había atracado su pequeña barca en lo que antes fue una escalera y ahora era un embarcadero. Sin más, bajó de su barca y se sentó cerca del YO no sin antes ser recibida con un gran abrazo por el TÚ. Tras unos minutos en el mayor de los silencios, el YO decidió hablar.

-No entiendo por qué ha venido, no quiero que esté aquí, y además no entiendo por qué no habla.

El TÚ comenzó a reír tan ruidosamente que provocó un enorme susto y disgusto a su amigo.

-¡Encima, ahora tampoco entiendo el porqué de esa risa!
-La Tristeza no habla, es el único sentimiento que no lo hace.- y siguió riendo sin poder parar durante varios minutos.
-No sé el porqué te tengo tanta paciencia…
-Dame unos segundos que me calme para poder seguir conversando…-soltó entre risas mientras se calmaba- Como te decía, ella es el único sentimiento que no habla y, ¿sabes porque?-preguntó el TÚ.
-¡Pues no!-exclamó
-Porque cuando está cerca somos capaces de grandes cosas. Con su ayuda el enamorado escribe los mejores poemas, con su ayuda permitimos que los demás vean qué sentimos, su sola presencia nos hace darnos cuenta de las cosas que no queremos y nos permite vislumbrar con más facilidad las que sí. Siempre aparece cuando estamos estancados para empujarnos al movimiento. El problema aparece cuando decidimos no dejarla marchar, cuando la retenemos para no ver otros sentimientos. Estar triste es una opción, ser feliz una decisión. En cualquiera de los dos casos, la elección siempre depende de uno mismo.

Esta perspectiva de la Tristeza era nueva para el YO y como otras veces, al principio se sintió perdido. Dentro de su perdición entendió que sería conveniente descansar en la granja vacía, aunque en cierta medida solo estuvo vacía al llegar.

Ya tenían una primera y silenciosa visita, así que comenzó a preguntarse si vendrían más.

      Hacer una pregunta 25.01.2012. 12:39