No Dos

Extracto de "El Libro de La Nada"
por OSHO

"La gente se siente muy feliz por su desgracia. También yo me pregunto algunas veces que, si toda su desdicha desapareciera, ¿qué iban a hacer? Estarían tan ociosos que tal vez se suicidarían. Y he llegado a esta conclusión: les ayudas a salir de una y al día siguiente se presentan con cualquier otra. Les ayudas a salir de algo y ya se están preparando... como si tuvieran un gran apego a la desgracia.

Vé hacia adentro e investiga, y te darás cuenta de que todas tus desgracias existen porque tú las apoyas. Sin tu apoyo nada puede existir, existen porque tú les das energía; si no les das energía no pueden existir. ¿Y quién te obliga a darles energía? Hasta para estar triste se necesita energía, porque sin energía no puedes estar triste. Para hacer que el fenómeno de la tristeza ocurra tienes que poner energía. Es por eso que después de la tristeza te sientes tan derrotado, agotado. ¿Qué ha ocurrido? Porque durante tu depresión no estabas haciendo nada, estabas simplemente triste, así es que, ¿por qué te sientes tan derrotado y cansado? Tendrías que haber salido de la tristeza pletórico de energía, pero no.

Recuerda, todas las emociones negativas necesitan energía, te agotan. Y todas la emociones y actitudes positivas son dínamos de energía; crean más energía, nunca te agotan.

Si eres feliz, de pronto el mundo entero fluye hacia ti con energía, el mundo entero ríe contigo. Y qué razón tiene el refrán popular que dice: "Cuando ríes, el mundo entero se ríe contigo. Cuando lloras, lloras solo." Es cierto, absolutamente cierto.

Cuando eres positivo, toda la existencia te da más, porque cuando tú eres feliz toda la existencia es feliz contigo. No eres una carga, eres una flor; no eres una piedra, eres un pájaro. Toda la existencia se siente feliz contigo.

Cuando eres como una piedra, cuando estás sentado apático con tu tristeza, alimentando tu tristeza, nadie está contigo. Nadie puede estar contigo. Simplemente se abre un espacio entre tú y la vida. Entonces todo lo que hagas tendrá que depender de tu fuente de energía. Se agotará, estarás desperdiciando tu energía, te estarás agotando por tu propia estupidez.

Pero hay algo: Cuando estás triste y negativo sientes más ego. Cuando estás contento, feliz, extasiado, no hay yo, el otro desaparece. Estás en contacto con la existencia, no separado; estáis juntos.

Cuando estás triste, enfadado, egoísta, moviéndote solamente dentro de ti mismo, disfrutando tus heridas y viéndolas una y otra vez, jugando con tus heridas, intentando ser un martir, hay un espacio entre tú y la existencia. Te quedas solo y ahí te sientes yo. Y cuando te sientes yo, toda la existencia se vuelve hostil contigo. No es que tu yo la haga volverse hostil; parece ser hostil. Y si ves que todos los demás son enemigos, te comportarás de tal manera que todo el mundo tendrá que ser tu enemigo.

En este mundo de Esencialidad no existe ni el yo ni nada que no sea yo. Cuando aceptas la naturaleza y te disuelves en ella, vas con ella. No das ningún paso propio, no tienes ninguna danza propia, ni siquiera tienes una cancioncilla propia; la canción de la totalidad es tu canción, la danza del todo es tu danza. Tú ya no estás aparte. No sientes: «yo soy»; simplemente sientes: «El todo es. Yo sólo soy una ola, que viene y se va, que llega y se marcha, siendo y no-siendo. Yo voy y vengo, el todo permanece. Yo existo a través del todo, el todo existe a través de mí». Algunas veces toma forma y otras no; en ambos casos es maravilloso. Algunas veces surge en el cuerpo y otras desaparece del cuerpo. Tiene que ser así, porque la vida tiene un ritmo. Algunas veces tienes que estar en la forma, luego tienes que descansar de la forma. Algunas veces tienes que estar activo y en movimiento, una ola, y otras te vas a las profundidades y descansas, inmóvil. La vida tiene un ritmo.

La muerte no es el enemigo. Es simplemente un cambio de ritmo, moviéndose hacia lo otro. Pronto nacerás; más vivo, más joven, más fresco. La muerte es una necesidad. Tú no te estás muriendo en la muerte; es sólo que todo el polvo que se ha acumulado a tu alrededor tiene que lavarse. Esa es la única manera de rejuvenecer. No sólo Jesús resucita, en la existencia todas las cosas resucitan. Precisamente a ese almendro que está ahí afuera se le han caído todas sus viejas hojas, ahora hojas nuevas las remplazarán. ¡Esa es la manera! Si el árbol se apegara a las hojas viejas nunca tendría hojas nuevas y se marchitaría. ¿Por qué crear un conflicto? Las viejas desaparecen para que puedan aparecer las nuevas. Hacen sitio, hacen espacio, para que puedan llegar las nuevas. Y siempre estarán llegando nuevas y siempre se estarán marchando las viejas.

Tú no mueres. Sólo se caen las hojas viejas para hacer espacio a las nuevas. Mueres aquí, naces allí; desapareces aquí, apareces allí. De la forma a la sin-forma, de la sin-forma a la forma; del cuerpo al no-cuerpo, del no-cuerpo al cuerpo; movimiento, reposo; reposo, movimiento; este es el ritmo. Si te fijas en el ritmo no te preocupará nada: confía.

En el mundo de la Esencialidad, en el mundo de la confianza, no existe ni el yo ni nada que no sea yo. Entonces tú no estás ahí, ni tampoco hay ningún otro. Ambos han desaparecido, ambos se han convertido en el ritmo del Uno. Ese Uno existe, ese Uno es la Realidad, la Verdad.

Para entrar directamente en armonía con esta realidad, cuando las dudas surjan simplemente di: «No dos». Este es uno de los más antiguos mantras. Cuando surja la duda, cuando te sientas dividido, cuando veas que está apareciendo una dualidad, simplemente di para tu interior: «No dos». Pero dilo con consciencia, no lo repitas de una manera mecánica. Este es el problema con todos los mantras; en realidad es el problema con todas las cosas. Puedes hacerlo mecánicamente, pero entonces no lo has entendido; tú haces todo pero sigues sin comprenderlo. O bien lo puedes hacer con plena consciencia, inteligencia y comprensión, y entonces la cosa ocurre.

Siempre que sientas que el amor está surgiendo di: «No dos». De otra forma el odio estará esperando; son uno. Cuando veas que el odio está surgiendo di: «No dos». Siempre que sientas un apego hacia la vida di: «No dos». Siempre que sientas miedo a la muerte di: «No dos». Sólo hay el uno. Y estas palabras deberían venir de tu comprensión, estar llenas de inteligencia, de penetrante claridad. Y de repente sentirás una relajación en tu interior. En el momento en que dices: «No dos» (si lo estás diciendo con comprensión, no de una manera mecánica), de repente sentirás la iluminación. Alguien te ha insultado y te has ofendido... Simplemente recuerda y di: «No dos». Porque el que insulta y el que se ofende son uno. Así que, ¿por qué preocuparse? Ese hombre no te ha hecho nada a ti, se lo ha hecho a sí mismo; porque sólo existe el Uno.

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      Hacer una pregunta 26.06.2007. 19:23