La Diferencia entre el Placer y la Dicha

Por Osho

El placer es físico, fisiológico. El placer es la cosa más superficial en la vida; es apenas una excitación. Puede ser sexual, puede ser de otros sentidos, puede volverse una obsesión con la comida, pero está enraizado en el cuerpo. El cuerpo es la periferia, tu circunferencia; no es tu centro. Y vivir en la circunferencia es vivir a merced de todo tipo de cosas que suceden alrededor tuyo.

El hombre que busca el placer permanece a merced de los accidentes. Es como las olas en el océano; están a merced de los vientos. Cuando el viento fuerte llega, ellas están ahí, cuando el viento desaparece, ellas desaparecen. Ellas no tienen una existencia independiente; ellas son dependientes, y cualquier cosa que dependa de otra acarrea un apego. El placer depende del otro. Si amas a una mujer, si ese es tu placer, entonces esa mujer se vuelve tu amo. Si amas a un hombre, si ese es tu placer y te sientes infeliz, desesperada, triste sin él, entonces has creado un apego para ti. Has creado una prisión, ya no eres libre. Si eres un buscador del dinero y del poder, entonces serás dependiente del dinero y del poder.

El hombre que se dedica a acumular dinero, si su placer es tener más y más dinero, se volverá más y más miserable – porque a medida que tiene más, querrá más, y cada vez tendrá más miedo de perderlo. Una espada de doble filo: el querer más... el primer filo de la espada. Así, será más y más miserable.

Entre más demandes, desees, mayor será la sensación de que algo te falta, más hueco y vacío te verás a ti mismo. Por otro lado – el segundo filo de la espada – es que entre más tienes más miedo habrá de que lo pierdas, de que te lo roben. El banco puede quebrarse, la situación política del país puede cambiar, el país puede volverse comunista.

Hay mil y una cosas de las cuales depende el dinero. Tu dinero no te hace un amo, te hace un esclavo. El placer es periférico; por lo tanto está limitado a depender de circunstancias externas. Y es solo una excitación. Si la comida es placer, qué es lo que en realidad se disfruta? – sólo el sabor! Por un momento, cuando la comida pasa por las papilas gustativas en la lengua, sientes una sensación que interpretas como placer. Es tu interpretación. Hoy puede verse como placer y mañana puede no verse como placer. Si sigues comiendo la misma comida todos los días, tus papilas gustativas se volverán insensibles a esta. Pronto serás “alimentado” con ella – así es como se “alimenta” a la gente.

Un día estás corriendo tras un hombre o mujer y al día siguiente estás tratando de encontrar una excusa para zafarte de él o ella. La misma persona, nada ha cambiado! Qué ha pasado entonces? Te aburriste del otro, porque todo el placer estaba en conocer lo nuevo. Ahora lo nuevo ya no es nuevo; ya reconoces el territorio del otro. Ya conoces el cuerpo del otro, las curvas del cuerpo, el sentir del cuerpo. Ahora la mente está urgida de algo nuevo. La mente siempre está urgida de algo nuevo. Así es como la mente te mantiene atado a algún punto en el futuro. Te mantiene esperando, pero nunca entrega los bienes - no puede. Solo puede crear nuevas esperanzas, nuevos deseos. Así como las hojas crecen en los árboles, las esperanzas y deseos crecen en la mente. Querías una casa nueva y ahora la tienes – y dónde está el placer? Solo por un momento estuvo ahí, cuando lograste tu meta. Una vez logras tu meta, tu mente pierde interés en ella; ya ha comenzado a girar en torno a nuevas redes de deseo. Ya ha comenzado a pensar en otra casa más grande. Y así es con todo.

El placer te mantiene en un estado neurótico, inquieto, siempre agitado. Tantos deseos, y cada deseo insaciable, clamando por atención. Permaneces víctima de un tumulto de deseos insanos – insanos porque no son satisfechos – y te siguen arrastrando en diferentes direcciones. Te vuelves una contradicción. Un deseo te hala hacia la izquierda, otro hacia la derecha, y simultáneamente tú sigues cultivando ambos deseos. Entonces caes en una ruptura, te sientes dividido, te sientes roto, y sientes que te deshaces en pedazos. Nadie es responsable. Es la sola estupidez de desear placer lo que crea esto. Y es un fenómeno complejo. Tú no eres el único que está buscando placer; millones de personas tal como tú están buscando los mismos placeres. Por lo tanto hay gran lucha, competencia, violencia, guerra. Todos se han vuelto enemigos de todos porque todos buscan el mismo objetivo, y todos no pueden obtenerlo; de ahí que la lucha deba ser total. Tienes que arriesgarlo todo – por nada, pues cuando obtienes, obtienes nada, y toda tu vida fue desperdiciada en esta lucha. Una vida que pudo ser una celebración se vuelve una larga, interminable, innecesaria lucha.

Cuando estás tan pendiente del placer tú no puedes amar, porque el hombre que busca placer usa al otro como medio. Y usar a otro como medio es uno de los actos más inmorales posibles, porque cada ser es un fin para sí mismo, no puedes usar al otro como medio. Pero en la búsqueda de placer debes usar al otro como medio. Te vuelves astuto pues es una dura lucha. Si no eres astuto serás engañado, y antes de que otros te engañen, deberás engañarlos a ellos.

Maquiavelo adivirtió a los buscadores de placer que la mejor defensa es el ataque. Nunca esperar a que el otro te ataque; puede ser muy tarde. Antes de que el otro ataque, atácalo! Esa es la mejor forma de defensa. Y esto está siendo seguido, conozcas o no a Maquiavelo. Esto es algo muy extraño: la gente sabe de Cristo, de Buda, de Mahoma, de Krishna; nadie los sigue. La gente no sabe mucho de Chanakya y Maquiavelo, pero los sigue – como si Maquiavelo o Chanakya estuvieran cerca a tu corazón!

No necesitas leerlos, ya los estás siguiendo. Toda la sociedad está basada en principios maquiavélicos; eso es de lo que se trata todo el juego político. Antes de que alguien te arrebate algo, arrebátalo del otro. Permanece siempre en guardia. Naturalmente, si siempre estás en guardia estarás tenso, ansioso, preocupado. Y la lucha es grande y constante. Tú eres uno, y los enemigos son millones. Por ejemplo, si en la India quieres ser primer ministro, entonces millones de personas, que también quieren ser primer ministro, son tus enemigos. Y quién no quiere ser primer ministro? Uno puede decir, otro puede no decir. Así que todos están contra ti y tú estás contra todos. Esta pequeña vida de setenta, ochenta años, será desperdiciada en algún esfuerzo totalmente fútil.

La felicidad es psicológica, el placer es fisiológico. La felicidad es ligeramente mejor, un poco más refinada, un poco más alta, pero no muy diferente del placer. Puede decirse que el placer es un tipo bajo de felicidad y que la felicidad es un tipo alto de placer – dos caras de la misma moneda.

El placer es un poco primitivo, animal; la felicidad es un poco más cultural, un poco más humana – pero es el mismo juego jugado en el mundo de la mente. Tú no estás muy preocupado por las sensaciones fisiológicas; estás más preocupado por las sensaciones psicológicas. Pero básicamente no son diferentes; de ahí que Buda no habló de cuatro palabras, habló de solo dos.

La tercera es alegría; la alegría es espiritual. Es diferente, totalmente diferente del placer, de la felicidad. No tiene que ver con el otro; es interna. No depende de las circunstancias; es propiamente tuya. No es una excitación producida por algo; es un estado de paz, de silencio, un estado meditativo.

Es espiritual. Pero Buda no habló de alegría tampoco, porque hay aún una cosa que va más allá que la alegría. El le llama dicha.

La dicha es total. No es fisiológica ni psicológica ni espiritual.

No conoce la división, es indivisible. Es total en un sentido y trascendental en otro sentido. Buda solo habla de dos palabras. La primera es placer; incluye a la felicidad. La segunda es dicha; incluye a la alegría. La dicha significa que has alcanzado el núcleo más interno de tu ser.

Pertenece a lo más profundo de tu ser donde incluso el ego no existe, donde solo el silencio prevalece; has desaparecido. En la alegría eres un poco, pero en la dicha no eres. El ego se ha disuelto; es un estado de no-ser. Buda le llama nirvana. Nirvana significa que has dejado de ser; no eres más que el vacío infinito como el cielo. Y en el momento en que seas esa infinitud, te llenarás de estrellas, y una vida totalmente nueva comienza. Has renacido.

El placer es momentáneo, del tiempo, por el tiempo que dura; la dicha es atemporal, no tiene tiempo. El placer comienza y termina; la dicha mora por siempre. El placer llega y se va; la dicha nunca llega, nunca se va – ya está ahí en el núcleo más profundo de tu ser. El placer debe ser arrebatado del otro; te vuelves un mendigo o un ladrón. La dicha te hace un maestro. La dicha no es algo que te inventas sino algo que descubres. La dicha es tu más interna naturaleza. Ha estado ahí desde el principio, solo que no la has visto, las has dado por sentada. Tú no miras hacia adentro. Esta es la única miseria del hombre: que se la pasa mirando hacia afuera, buscando y registrando. Y no podrás encontrarla afuera porque allí no está.

(Osho, tomado de Dhammapada: La Manera del Buda, Volumen 8, Capítulo 5)


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