4 de marzo de 2008 - Nº 8
"Lo que ha sido creído siempre por todos y en todas partes, tiene todas las posibilidades de ser falso."


Paul Ambroise Valéry

EDITORIAL

Hola,

Cierra los ojos, obsérvate mentalmente, y contéstate esta pregunta, "¿Vivo tras la aprobación de terceros?"

La primera respuesta, de tu ego, será "No". Pero detente un momento y mira si, por ejemplo, te asustas ante la idea de perder tu empleo, o de no tener dinero con qué pagar el mercado o el colegio de tus hijos, o perder el afecto de tu pareja. Al parecer toda tu cotidianidad depende de alguien más, aquel que tiene el poder sobre tu bienestar.

Vuelve a hacerte la pregunta nuevamente, "¿Vivo tras la aprobación de terceros?"

Quizá has descubierto ahora tu esclavitud.

En servicio,
Santiago



NOTICIAS DE LA ASCENSIÓN, por Hortensia Galvis


LA GUÍA INTERIOR


¿Como te sientes contigo mismo y con tu vida? ¿Te consideras realizado con lo que haces? Estas son dos preguntas que deberías a menudo formularte, igual que un piloto de avión consulta su brújula para confirmar si su orientación es la correcta. Tienes que comprender que solo podrás estar en paz contigo mismo si vives de acuerdo a tu propia verdad interior, sin enmascarar, ni esconder nada.

Cuando la alegría y el entusiasmo están ausentes, se ha activado la señal de que no estás viviendo de acuerdo a tu verdad interna. Tal vez te has dejado programar para realizar lo que la sociedad espera que tú hagas; tal vez estés más enfocado en complacer a los demás, valorando su aprobación por encima de tu propia integridad. ¡Cuidado!, el camino de la renuncia y del sacrificio no ha conducido jamás al cielo. Todo lo contrario, ha gestado seres poseídos por el resentimiento, la rabia, los celos, la intransigencia, los rencores y los sentimientos de culpa.

En el tiempo en que vivimos la única constante es el cambio, tanto a nivel externo, como interno. Además es inevitable que si modificas algo internamente, provoques también ajustes correspondientes en tus circunstancias exteriores. La mutación es continua: no solo a nivel celular en tu cuerpo físico, sino también en la mente y las emociones. Por ello, parte de tu trabajo espiritual consiste en afinarte con tus sentimientos y revisar que coincidan con tus prioridades. La conciencia interna de tu ser va dando nuevas pautas, según sean tus necesidades. Pero debes estar atento para percibirlas.

Cambiar es tan natural como la vida misma. Basta con que tu pensamiento se enfoque en otras posibilidades. Al hacerlo transfiere automáticamente la energía, de la vivencia anterior a la siguiente. Así, casi sin darte cuenta, paulatinamente se evapora el gusto y la motivación por lo que antes habías vivido, mientras se avivan los colores del siguiente peldaño de experiencias. Cuando esto ocurre, la mente analiza y se paraliza de miedo porque solo acepta lo que ya conoce. Entonces se produce una dicotomía entre lo que realmente eres, y lo que tu mente comanda que “deberías ser”. Esta división genera conflictos, enfermedades, y mucho sufrimiento. La lección es aprender a escuchar la voz interior y decidirse a confiar en ella, dejando de lado las divagaciones mentales, que solo aportan bloqueos y limitaciones.

Vives una época de cambios súbitos, porque el tiempo, igual que las experiencias humanas, están acelerándose. Es posible que pueda llegar el día en que ya no te identifiques más con la profesión que venías desempeñando, o con las actividades que han construido hasta ahora tu rutina diaria. Tal vez llegues a sentir hastío por la vida social agitada y poblada de frivolidades, y tu espíritu clame por el recogimiento. Entonces ya las metas del mundo no serán las tuyas, y estarás dispuesto a transarte por tener menos, pero disfrutarlo más. Este proceso, todavía incomprensible para algunos, hace parte de la espiritualización de la materia, del encuentro interno que unifica todas tus aspiraciones.

El hombre debe asumir su vida orientado desde su propio centro espiritual. Por eso es de importancia primordial que aprendas a establecer una conexión contigo mismo. Cada individuo trae una tarea específica que debe completar, y los primeros pasos, que son los decisivos, siempre son internos. Cuando tuerces tus metas para satisfacer intereses creados desde el exterior, te equivocas de ruta. Crees que con ello puedes atraer el aprecio y el reconocimiento de los demás, pero no es así. Es solo cuando funcionas desde tu ser interno que puedes generar satisfacciones, e irradiarlas, atrayendo la abundancia, la amistad y el amor.

Si quieres claridad, una vida sin tensiones, ni tropiezos, no dudes más… ¡déjate guiar por tu voz interior!. Este es el secreto de quienes hacen su viaje por la Tierra fluyendo en una forma espontánea y sin esfuerzo. “La verdad os hará libres” decía el maestro Jesús. Tu verdad no proviene de dogmas, creencias o interpretaciones fijas. La única fuente de verdad que tú posees es tan variable como tus sentimientos e intuiciones. Esa voz interior es tu sabiduría, que desde lo más íntimo de tu ser puede guiar cada uno de tus pasos. Si vives de acuerdo a esa, tu verdad, obtendrás el don de la libertad, porque siempre estarás listo para aceptar nuevos horizontes, aquellos que como hombre te corresponde explorar, sin limitaciones ni tapujos.


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